Me he mudado



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sábado, 10 de noviembre de 2012

Sobre el iPad Mini y los condensadores de Fluzo

Esta mañana he pasado por la FNAC de Málaga a echar un vistazo a las últimas novedades videojueguiles y tecnológicas (las literarias las adquirí hace dos días vía iBookStore) y lo primero ha sido pasar por la zona de tablets.

Tras la presentación de las últimas novedades por parte de Samsung y Apple tengo decido actualizar mi iPad de primera generación por el nuevo nuevo iPad, el que se presentó hace un par de semanas, o por alguno con Android. Me atrae el Nexus 10 pero también me llama la atención el GalaxyNote II con el S-Pen para ciertas cosas.

He aprovechado para ir probando varios tablets con Android (el Nexus aún no está en la calle) y la verdad es que el Galaxy Tab también me ha transmitido buenas sensaciones. De los androides dudaba entre ese y el Note II, que me ha gustado su lápiz aunque no acabo de verlo útil para mi.

Y en esas estaba cuando voy a ver si tienen el nuevo iPad y por supuesto que ni mu. Había de los nuevos, pero no el de cuarta generación. Y ahí estaba, sin que no se quedará sólo ni 10 segundos para meterle mano, el Ipad Mini. Ya sabéis los que me seguís por twitter que no atraía nada ese cacharro. Tecnología de iPad 2, sin pantalla retina, un tamaño que no me acaba de convencer... Pero bueno, ahí estaba así que en cuanto pude me colé a probarlo. Error.

No me habléis de características técnicas, que si da un aspecto un tanto "plastico" por detrás, que si la pantalla no es retina, que si tiene 2, 4 o 20 núcleos, puertos HDMI, SD o condensadores de Fluzo. Todo eso da igual. Fue cogerlo y sentir que era para mi. Llámalo flechazo tecnológico, llámalo X o llámame imbecil. El caso es que si hubieran (o hubiesen) tenido stock, en lugar de estar escribiendo esto estaría sincronizando, cargando y trasteando mi iPad Mini blanco. Eso es así.

Más allá de todas las comparativas que pueda haber leído o todo lo frio que pueda analizarlo, sé que me voy a comprar ese trasto. Lo sé. Y os lo dice uno que no creía en él pero ha sido probarlo y sentir que se adapta a mi mano como un guante, que no pesa, que se maneja perfectamente. Mi mano izquierda no quería soltarlo y la derecha no quería dejar de trastear la pantalla. Que no digo que sea la mejor, no lo es, pero me ha parecido perfecta.

Si yo fuese Mariló Montero igual pensaría que en ese iPad han trasplantado parte del alma de Steve Jobs. O al menos la parte del alma que hace que me siente atraído por ciertos productos de Apple. Sólo tuve esa sensación cuando probé el primer iPhone de una persona que lo había importado de USA. Sentí magia al ampliar las fotos con dos dedos, marcar un número de teléfono con esa velocidad, desplazarme por los menus o navegar por internet en esa pantalla. No es la misma magia, pero si esa sensación de que quiero uno. No la siento con los iPods, no la he sentido con los nuevos iPad (ni el 2 ni el nuevo) y por supuesto no me la ha transmitido ningún Androide.

Y es que hablo de algo irracional, algo que no se mide en GPU's, PPi, MHZ, Cores, GB,... algo que es parecido, muy parecido, a una sentimiento. Algo que sólo llego a sentir con los productos de Apple.