Me he mudado



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lunes, 27 de febrero de 2012

El iTeclado

Hoy es de esos días que me gustaría ser un artista capaz de hacer unos bocetos increíbles en papel o manejar algún programa de diseño gráfico para poder ilustrar este post con las imágenes que tengo en la cabeza. Y es que el otro día me llegó al Google Reader esta noticia acerca de una de esas cientos de patentes de Apple que se descubren y que muestran como la empresa del Tito Steve (me sigue resultando extraño pensar que ya no está) está intentando adelgazar aún más los teclados.

Y justo el día antes me había llegado este otro artículo sobre teclados para edición de video, que en esencia no son más que los mismos teclados de siempre pero con una serie de códigos de color y las funciones de cada tecla dibujadas en ellas. De hecho, uno de esos "teclados" no es más que una funda de silicona para colocarla encima de nuestro mac-teclado y que tenga este código de colores y estas funciones claramente visibles.

Y entre uno y otro post, se ha activado mi imaginación y he caído en la cuenta de que los teclados son, posiblemente, la parte del ordenador que menos ha evolucionado. Las pantallas han adelgazado, se han llenado de millones de colores y se han agrandado. Las cintas dieron paso a las disketteras, CD's, DVD's, BlueRays... De los vetustos ratones de bola, cable y botones hemos pasado a los ergonómicos sin cables y con la superficie táctil... y así casi todos los elementos, excepto los teclados.

Siguen siendo, en esencia, una recopilación de teclas que se pulsan. Hemos pasado de los mecanismos mecánicos (siempre echaré de menos aquel teclado NCR que manejaba y que podías aporrear hasta el infinito y más allá sin que se rompiera) a los de membrana y hemos quitado los cables. Poco más. Algunos añaden teclas hasta aburrirnos, pero no dejan de ser más y más teclas. Lo que me pregunto es cuando evolucionarán de verdad los teclados.

Y creo que la evolución debería venir, obviamente, por el multitouch. Supongo que me diréis que se pierde el tacto de las teclas y tal, y es cierto, pero es mágico. O podría serlo. Yo imagino el siguiente teclado que invente Apple como un trackpad gigante. Y digo Apple porque es la empresa que más ha apostado por acercar estas tecnologías a los usuarios finales. Del tamaño de un teclado normal, y sin ningún tipo de dibujo en su superficie. Al tocarlo se encenderá y por arte de la magia tecnológica aparecerán las teclas normales dibujadas en su superficie y podremos escribir sobre ellas.

La sensación, por supuesto, es rara al principio. La he vivido con el teclado virtual del iPad, pero creo que ahora mismo el único problema que le veo al teclado del iPad es su tamaño, pero no la sensación de "aporrear" un cristal. Todo es cuestión de acostumbrarse porque seguro que los que pasaron de una vieja Olivetti o una Underwood de esas enormes y mecánicas se sentían extraños al probar maquinas eléctricas y más aún teclados de ordenador. Sin embargo el cambio fue para mejor. Porque es que no se trata sólo de que el teclado sea táctil, es que esto puede dar mucho juego. Ejemplos.

Los teclados específicos de edición de video o de juegos serían innecesarios ya que directamente las aplicaciones podrían asignar sus códigos de color a las teclas, que son virtuales y pueden adaptarse. Cualquier aplicación podría montar sus propios teclados. Por ejemplo, Excel podría permitirnos incluir el típico teclado numérico a la derecha para introducir los números con facilidad mientras que Word podría eliminarlo para hacer las teclas alfabéticas más grandes o incluir en esa parte unas cuantas funciones básicas de edición, que incluso podría variar según estemos editando texto, insertando imágenes o gráficos... Los juegos, como dije al principio, asignarían sus teclas especiales para cientos de comandos. Incluso los usuarios podríamos definir nuestros propios teclados a medida. Las posibilidades son infinitas.

En fin, ya sabéis, desvarios de este loco bloggero tecnológico.

PD: Obviamente no soy el único loco y ya alguien lo intentó. Quizás demasiado pronto, seguro que demasiado caro, ya hace unos años surgió el Optimus Tactus que veis en la foto y que he encontrado en Gizmología.

viernes, 24 de febrero de 2012

¿Crees en los programadores?

Así era el mío, con cassete y todo
Cada día estoy más enamorado de la radio y desencantado de la televisión. Mi cadena es La Ser, cada uno que elija la suya. Me encanta la variedad de programas, me encanta que se haga periodismo de verdad, me encanta que el concepto de magazine no sea una recopilación de sucesos, reciclado de "estrellas" de realities, circos mediáticos sobre algún suceso o Urdangarines... Adoro que se dedique tiempo a dejar hablar a la gente, anónima o no y que sean capaces de generar minutos interesantes de información sobre cosas en apariencia sencillas.

El otro día estuve escuchando una de esas maravillas, hablando sobre las profesiones "vocacionales". Hablando con Médicos y periodistas, como ejemplos de vocaciones que uno elige no porque tengan más o menos futuros o porque tengan mejores salidas laborales. Son profesiones que se eligen por vocación, porque te gustan, porque quieres dedicarte a curar gente, informar, escribir, estudiar matemáticas, dirigir películas... Incluso ser un pequeño empresario es algo vocacional. En general la vida te lleva a ello, no lo eliges friamente ni llegas a ello por casualidad.

Yo desde pequeño he tenido muy clara mi vocación: informático. Siempre he querido trabajar con ordenadores. Creando programas, arreglándolos, instalándolos, enseñando a la gente a utilizarlos... cualquier cosa relacionado con ellos, pero principalmente todo lo relacionado con la programación, con hacer nuevos programas capaces de hacer cosas. Siempre me ha encantado y siempre he visto en ello una parte creativa increíble.

Mi primer ordenador fue un Commodore 64 y con él hice "maravillas". Recuerdo que durante semanas estuve diseñando una cabecera para al video de la boda de mi hermana, dibujando pixel a pixel, con un MIDI cutre de Enola Gay, algo de risa hoy en día, pero que era impresionante en aquellos años, mediados de los 80 (Dios, cuanto tiempo). Y recuerdo que me dedique a conectar el tramo del cuentavueltas del Scalextric al puerto de "joystick", diseñe un programa que reconocía cuando un coche pasaba por allí e hice el primer cuentavueltas digital de la historia. Podías poner el nombre del corredor de cada pista, establecer un número de vueltas para la carrera y aquello funcionaba. En el televisor se iban contando las vueltas y al llegar al limite sonaba música, salían unos fuegos artificiales y el nombre del ganador grande en pantalla. Y todo esto con un Commodore 64 y hecho por un crío que no llegaba ni a los 16 años.

A mi me parecía mágico. Una forma de dar rienda suelta a mis ganas de crear, lo veía incluso como una pequeña forma de arte, como cuando un artista dibuja un cuadro de la nada o compone una canción. Siempre quise crear. Siempre quise trabajar con ordenadores. Siempre me han parecido mágicos. Durante un tiempo les he dado de lado en lo profesional y casi en lo personal, pero estoy volviendo, lo necesito. Me hace sentir muy bien ser capaz de hacer cosas en mi trabajo relacionadas con la informática y ver que funcionan. Ya no son programas en sí, pero si me siento un poco "creador" de cierto orden, capaz de dominar esas máquinas y hacer que hagan lo que deben. Y aunque por desgracia no puedo dedicar el 100% de mi tiempo en el trabajo a estas cosas, lo dedico en mi tiempo libre e intento buscar tiempo en el trabajo para hacerlo. Porque lo necesita mi empresa, porque hay que mantener en orden los ordenadores, pero porque yo lo necesito también, necesito saber que sigo siendo informático.

Ah, casi se me olvida explicar el título. Hace muchos muchos años, casi en una galaxia muy muy lejana, vi una película llamada Tron. Hablo de la original, de la de 1982. Como sabréis, Flynn es un programador que se ve atrapado dentro del mundo de los ordenadores, entre CPU's, programas, buses de datos... En un momento dado uno de los "programas" le pregunta "¿Crees en los programadores?". A mi me pareció una metáfora genial, como toda la película.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Leer

Supongo que siempre me ha ocurrido lo mismo, pero confieso que no me había dado cuenta hasta que leí 1Q84. Y también supongo que a todos los que leéis os sucederá lo mismo. Cada libro que veo lo visualizo. Pero mucho, totalmente y casi desde la primera página. Y además estoy llegando a la determinación de que si eso no sucede, ese libro no está hecho para mí. Me ha sucedido últimamente con La chica mecánica, que lleva meses cogiendo polvo en la estantería sin que me decida a meterle mano en serio porque me aburre. O recientemente con Un lento aprendizaje. Que me perdone la Pynchoniana Number 1, Marta Fernández, si lee esto pero lo único que me ha gustado de ese libro de Thomas Pynchon ha sido el prólogo, porque los dos relatos y medio que leí no me engancharon lo más mínimo.

Y es que hay libros que no consiguen atraparme, que no consiguen que los visualice, que los imagine. Y me resulta curioso ver como esto sucede en rápidamente. Por ejemplo, ahora estoy enfrascado con El guardían entre el centeno, de J.D.Sallinger, y desde el primer instante empecé a imaginar el libro como una película de cine negro, escenarios oscuros, noche, humo y una voz en off narrándome la historia en plan policía quemado de la vida con la voz rota por el tabaco y el alcohol. Aunque el protagonista es un chaval hasta donde llevo leído, esa es la imagen y el look con el que voy viendo ese libro.

Creo que me he dado cuenta de esto por ese 1Q84 porque las imágenes que me traía eran de anime. Supongo que, más o menos, leer un libro para mi es como ver una película y mientras imaginaba películas o imágenes de uno u otro estilo no me daba cuenta, pero al leer ese libro (seguramente por estar ambientado en Tokio y por ser de un autor japonés) imaginaba continuamente personajes de anime, planos de ese tipo de películas, su iluminación... Fue una sensación muy extraña leer ese libro (aún me falta la tercera parte) y "ver esa película".

Pensando en eso y sintiendo esa extraña sensación, eché un poco la vista atrás a las últimos libros que había leído y es cierto que con todos me había pasado que veía imágenes. En la mayoría normales, como cualquier película, pero algunos de los que más me habían gustado por originales me habían traído imágenes "extrañas", como ese 1Q84 o, por compensar mi sacrilegio Pynchoniano de antes, El arco iris de la gravedad. Recordando las imágenes que me evocaba en general me di cuenta que era como vivir en un Dalí. La realidad se distorsionaba y todo parecía flexible. Nada fuera verdad o mentira, como en el cuadro que ilustra el post. Una sensación extraña pero muy placentera porque os aseguro que no fue un análisis consciente sino que mientras leia el libro eran imágenes de ese estilo las que acudían a mi mente.

En definitiva, y ya cierro este post surrealista, que siempre se ha dicho que un libro es una puerta a otros mundos. Lo único que ahora tengo claro es que hay puertas que no me gustan lo que se descubro cuando las abro y, habiendo tantísimas puertas por abrir, no voy a dedicar tiempo a esos libros que no me enganchen desde el primer capítulo.

domingo, 19 de febrero de 2012

Mi adicción a Twitter

Una vez escuché, leí o vi en alguna parte que existía un gen de la adicción. Uno de esos fantásticos estudios de alguna universidad de Minnesota, Wisconsin o algún sitio por el estilo había desvelado que no todas las personas tienen la misma predisposición genética a hacerse adicto a lo que sea. Siempre he achacado a ese gen cosas como esas personas que son capaces de fumar sólo en ocasiones especiales pero no llegan a engancharse. Tengo un amigo que, cuando yo fumaba, era capaz de fumar un montón cuando quedábamos para tomar un café y/o un par de copas, pero luego pasar semanas enteras sin encender un cigarro. O esas personas que sólo fuman en ocasiones o 2-3 cigarrillos al día, pero no necesitan más.

Desde siempre he pensado que soy una persona propensa a las adicciones y lo de ese "gen" me cuadra. Porque soy así, porque me engancho con facilidad a las cosas, me cuesta tener medida. Me pasaba con el tabaco. Yo era incapaz de reducir consumo. Por más que lo intentaba, siempre recaía hasta las dos cajetillas diarias. Igual a los videojuegos, la lectura, escritura, tecnología... todo lo suelo tomar de forma visceral, a la tremenda. Si o no, o lo hago a tope o no lo hago. Me cuesta quedarme a medias.

Mi última adicción es twitter. Y no me he dado cuenta de lo muchísimo que estoy enganchado a twitter hasta que he intentado "dejarlo". Me he encontrado nervioso, intranquilo, buscando Echofon en el iPhone a cada rato, pensando si me habría perdido algo, convenciéndome el viernes por la noche de que no pasaba nada por echar un vistazo a la 1 de la madrugada, antes de acostarme, por mirar twitter. No os voy a decir que han sido los mismos síntomas que cuando dejé de fumar hace un año. No he tenido sudores fríos, temblores ni taquicardias como con el tabaco (no hay mono físico), pero ese jodido gen, permitidme que le eche la culpa a él, si que me ha provocado bastante síntomas, especialmente la ansiedad.

¿Porqué he querido dejar twitter? Porque twitter tiene cosas maravillosas que me hacen sentir bien y me proporciona muchas alegrías, muchísima buena gente y muchas risas e información. Pero twitter son personas y empiezo a ver cosas que cada día me gustan menos. Falsedades, hipocresías, mentiras... Y a veces esas cosas me hacen sentir mal, como en la vida real. Tampoco tengo necesidad de estar en twitter, porque nada ni nadie me obliga. Ya es suficiente con tener que aguantar ese tipo de historias en el mundo real, así que decidí tomarme un respiro. Ha sido entonces cuando me he dado cuenta de esta adicción absurda.

Pensando en el tema, me doy cuenta de que hay mucho bueno en twitter que no quiero perder. Muy buenas personas con las que no quiero dejar de tener contacto. No nombraré a nadie por miedo a olvidar a alguien importante, pero ellos/as saben quienes son. Así que no voy a perder todo ese bien por unos pocos, pero si me he dado cuenta de mi enganche, así que voy a dejarlo fuera de mi móvil, intentaré ser de esas personas que fuman sólo un par de cigarrillos al día, aplicado a twitter.

A ver si ese gen me deja. Y si no, tengo claro que saldré de twitter. No he permitido que el tabaco me domine y no voy a dejar que mi mente esté más tiempo en twitter que en la vida real, hay que tener claras las prioridades y qué es lo real.

Sé que parece exagerado decir que soy adicto a twitter, pero así es como yo lo he visto. Siempre he creído que lo de la adicción a las redes sociales o a internet es una exageración. Ya veo que no.

PD: Buscando imágenes para ilustrar el post, llegué a esta página. Creo que os puede interesar.
PD  2: También he encontrado este cuestionario, nada científico. Según el, tengo un 95% de adicción.

sábado, 11 de febrero de 2012

Se puede dejar de fumar

Tal día como hoy de hace un año, viernes para más señas, este que os escribe apagó su último cigarrillo justo antes de acostarse. Y me dormí con la firme convicción de que ese que acababa de apagar era el último que iba a fumarme, porque sí, porque yo lo valía. Y a día de hoy, un año después así ha sido. No he vuelto a fumar. Ni un sólo cigarrillo, ni una recaída, pese a los malos momentos, que los ha habido.

Sobre todo al principio, cuando cuerpo y mente te intentan engañar y te piden a gritos que enciendas uno, que necesitan nicotina, que necesitan ese humo que te da la vida y la muerte. Pero lo he conseguido y me vais a permitir que me de esta palmadita en la espalda que sé que sólo saben valorar en su justa medida los fumadores. Los que lo son y los que lo han sido. Porque creo que nadie que no sea o haya sido fumador entiende como engancha esto. Es tremendo. Creo que no conozco ni un fumador que no haya intentado dejarlo al menos una vez. Yo mismo lo dejé hace tiempo durante un par de años y volví a caer. Porque esto, como el alcoholismo, es algo que ya te queda para siempre. Nunca estarás completamente a salvo de una recaída, pero aquí sigo.

Y no os voy a contar trucos, dar consejos, ni siquiera compartir como lo conseguí. Dudo que pueda convencer a nadie y tampoco es mi intención ser un ex-fumador petardo que pretenda que los demás también lo dejen. Creo que sólo hacen falta dos cosas: motivación y cojones. O fuerza de voluntad, por hablar con la finura y delicadeza que me suelen caracterizar. Sobre el tema de los cojones, poco que decir. Todo es cuestión de querer dejarlo y resistir los envites de los "monos", el físico y el psicológico. Y respecto a la motivación, y esto es algo que ni siquiera había contado a mis amigos, me llegó un día viendo La noria. Concretamente un 8 de Enero, fijaos con cuanta exactitud puedo decirlo.

Los que me conocéis y conocéis mi otro yo podréis imaginar por donde van los tiros. Fumaba dos paquetes o más al día y escuchando consejos e historias de los "no fumadores" no me creía capaz de dejarlo. Es más, hasta me enfadada porque sé que no entendían la dificultad que entraña dejar el tabaco porque ellos no lo vivían. Y de repente escucho a una ex-fumadora diciendo que ella había podido, que también fumaba dos paquetes al día, que lo consiguió y que llevaba tres años sin fumar. Fue la motivación que necesitaba y desde aquí agradecérselo, cosa que nunca había hecho.

Y aún tardé un mes en terminar de decidirme, pero un viernes 11 de febrero puse toda la carne en el asador, no lo pensé más y me tiré a la piscina. Apagué el último cigarrillo y tiré para adelante. Y claro que se pasa mal, pero querer es poder. Sólo hacen falta esas dos cosas: querer y tener una motivación. Y os lo dice uno que se acostó una noche después de haber fumado dos paquetes y pico ese viernes y al día siguiente no dio ya ni una calada.

Querer es poder. Ánimo a los que queráis conseguirlo. Pero sólo si queréis. En ese caso tenéis casi todo el camino recorrido.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Las PS Vita de Juegaterapia

Bueno, ya sabéis que soy muy fan de Juegaterapia y de la enorme labor que realizan para llevar un poco de alegría a los chavales que están pasándolo regular en hospitales por todo el pais. "La quimio jugando se pasa volando" es su eslogan y ya he hablado de ellos y de Mónica, su presidenta y fundadora, en varios post. Ya debéis saber de sobra que están deseando que les dones esa consola que tienes debajo de la tele desde hace años y que sólo tocas para limparle el polvo.

Pero claro, como no sólo de donaciones se vive, pues gracias a Sony acaban de lanzar una muy buena iniciativa que espero que os guste. Como sabréis, en breve se lanzará en Europa la PSVita, la nueva consola portátil de Sony y que parece que va a ser una pasada. Seguro que muchos de vosotros habréis reservado ya una o estáis pensando en comprarlo. Pues si estais en ese segundo caso, igual este post os acabará de decidir.

Sony ha donado 6 PSVita a Juegaterapia para que las subasten y puedan recaudar fondos. Mónica y sus amigos han conseguido además que 6 personajes conocidos las apadrinen. Gente como Vicente del Bosque, Joaquín Torres y El Gran Wyoming posan orgullosos en la página de Juegaterapia con sus camisetas y las consolas. Podeis pujar por cualquiera de ellas a través de E-Bay y, si resultáis ganadores, podréis recoger las consolas de manos de sus "padrinos".

A mi me parece una idea fantástica, porque además la consola no os va a costar mucho más cara de lo que os costaría en la tienda, sabeis que el dinero va para una buena causa y para colmo viene del brazo de un padrino que seguro que os firma la caja y todo. Yo no dejaría pasar la oportunidad. Aún recuerdo cuando yo conseguí de esta forma mi Martimesa, también en una subasta con fines benéficos, y más orgulloso que estoy de ella. Y eso que a mi no me la entregó personalmente Marta (ojalá), pero te sientes muy bien sabiendo que consigues algo que te gusta, que viene de manos de alguien a quien admiras y que encima lo que pagas va para ayudar a gente.

No os lo penséis nada. Si quereis una PSVita, escoged a vuestro padrino preferido y a pujar se ha dicho.

Toda la información, en esta página de juegaterapia.

lunes, 6 de febrero de 2012

La gesta del Mirandés

Los que lleváis un tiempo por aquí y los que me conocéis en persona ya sabéis de sobra que lo mío no es el fútbol. Que si hay que ver un partido, pues se ve. Y que si hay que echar unos FIFA's con la 360, pues se echan, pero sin pasar del nivel "Novato máximo" que no doy para más.

Pero hay algo que siempre me ha gustado y es cuando los pequeños le hacen un zás en toda la boca a los grandes. Cuando unos tipos que por la mañana trabajan en un banco y por la noche y los fines de semana van a jugar al fútbol con los colegas son capaces de ganar a esas estrellas que son profesionales y no hacen otra cosa que jugar al futbol. Bueno, si, también tienen que ir a fiestas, presentaciones, grabar anuncios de televisión, sesiones de fotos y tal. Pero que no creo yo que se levanten a las 7 de la mañana para ir a un banco a trabajar, digo yo.

Que no lo sé, que supongo que los ricos también lloran y seguro que también tienen sus miserias y sus penas como todos, pero ya se sabe que las penas con pan son menos y a estos futbolistas el pan no les faltará. Y que también sé que los equipos de Primera que ha tumbado por ahora el Mirandés no son el Madrid ni el Barcelona, máximos exponentes nacionales de esos deportistas forrados de millones, que se pueden limpiar el trasero con billetes de 500 si les da la gana. Han ganado a un par de equipos "humildes" dentro de lo que cabe. Pero aún así seguramente los presupuestos que manejen esos clubes sean superiores al producto interior bruto de Miranda de Ebro, con todos mis respetos a los mirandeses.

Y supongo que el Athletic lo tumbará este Martes y los despertará del sueño. A ellos y a muchos que siempre nos gusta ver como los humildes también pueden cumplir sus sueños, aunque sea muy de vez en cuando. Y no tengo nada contra el Athletic ni contra el Barcelona, pero como me gustaría ver que remontan el Martes, se meten en la final y acaban dando la sorpresa.

Será que siempre he sido más de los segundones, de los humildes. Siempre he sido más de Watson que de Holmes, de Scott que de Amundsen, más de Obelix que de Asterix. O será que siempre me han gustado las causas perdidas.