Me he mudado



Dagarin.com ya no está por aquí... pero todo lo había lo encontrarás ahora en el nuevo y flamante Territorio Dagarin en www.dagarin.es. Para que no tengas que molestarte, yo te llevo hacía allá. Si algo falla y no estás en dagarin.es en unos segundos, pincha aquí.

Seguro que te va a gustar la nueva casa. ¡Recuerda cambiar tus favoritos y tus suscripciones!

martes, 27 de diciembre de 2011

Negro sobre blanco

Últimamente me estoy aficionando bastante a los libros electrónicos. Trinco mi iPad, le cargo el libro en cuestión y listo. Además, gracias a la magia de Apple, si un día alguna espera se alarga más de la cuenta en algún sitio, puedo coger mi iPhone y ahí tengo también el libro justo por la página que lo dejé en el iPad para continuar mi lectura. Me gusta mucho y es muy cómodo, por no hablar de precios y comodidad de compra.

Sin ir más lejos, el otro día hablaba con @chefidiaz de libros para regalar a una compañera de trabajo que me había tocado en el amigo invisible de la oficina. Me recomendó, entre otros, La novia de Papá, de @palomabravo. Me fui a la FNAC y leyendo la contraportada fue el que más interesante me pareció. Pasaba poco del límite establecido para el amigo invisible (el tope eran 15 € y el libro costaba 17€) así que lo compré. Twiteando con ambas, me comentó Paloma que el libro también estaba en la ibookstore de Apple, así que desde allí mismo entré, lo vi y no pude resistirme: 5,99 € solamente. Una ganga, así que lo descargué y voy a empezarlo en breve. Me parece fantástico y no soy anti-tecnología en este aspecto. Sin embargo... el papel tiene algo.

El viernes pasado fui corriendo a buscar la revista Esquire, después de enterarme que había salido a la venta y que publicaban un artículo de Marta Fernández en esa revista. No un artículo sobre ella, sino uno escrito por Marta. Como Málaga no es una ciudad donde se pueda comprar una revista que no sea el Qué Me Dices en cada quiosco, tardé un poco en localizarla y en cuento la encontré busqué el artículo sentado en un banco cercano al kiosco donde lo había comprado. Y me pareció genial verlo allí impreso. Una página, tres columnas, sin ninguna foto, sólo un destacado y el título. Y allí mismo lo leí un par de veces y me pareció un texto maravilloso. Quizás Marta me reveló porque siempre las morenas han sido mi debilidad, porque en el fondo se que también llevan una rubia dentro.

Ayer apareció en la versión digital de la revista. Podeis leerlo en este enlace. Y es el mismo texto, pero no es igual. Supongo que serán pequeños detalles en la forma de componerlo, saltos del párrafo, la imagen y el contexto, pero me da que el principal "problema" es que lo veo en una pantalla. Y mira que soy una persona digital, que paso muchas horas al cabo del día delante de un monitor, y que estoy aficionándome a la comodidad del libro electrónico. Y sin embargo, con este pequeño detalle, me di cuenta de que "lo analógico", el papel impreso, el negro sobre blanco en papel y no en una pantalla de ordenador, tiene sin duda un algo especial.

Y no dudéis que compraré libros en formato digital, y música, y seguiré leyendo revistas por internet en el ordenador o el iPad. Pero tampoco dudéis que seguiré comprando libros en papel. Porque eso sí que tiene una magia especial, por mucha magia que nos quiera vender Apple.

lunes, 26 de diciembre de 2011

2011: Un año especial para Dagarín

A puntito de acabar el 2011. Iba a poner este post el día 31 pero tampoco creo que pase nada espectacular entre hoy y el último día del año, así que ¿para qué esperar?

Se supone que es un post de despedida de año y debería hacer balance de todo lo sucedido. Miro atrás y veo muchas cosas que han sucedido, muchos acontecimientos como el estreno del DagaPiso, la venta de la moto, cambios en el trabajo, progresos en el blog, mi vuelta al sano hábito de la lectura, en detrimento de los videojuegos (a los que quiero volver), haber dejado de fumar, mi terrible crisis personal por culpa del trabajo... pero sobre todo hay algo veo cuando miro por ese famoso retrovisor hacia el año que está por acabar: personas.

Algunas conocidas en persona y otras que aún permanecen en ese semi-anonimato twittero. Y mencionaré a algunas sin orden ni concierto. Estefania, Ruth, Cris, Yolanda, Lorena, Laila, Juanma, Hector, Vicente, Ana, Dani, Irene, Jota, Loly, Miguel, Sara, Victor, mi sobrina Navarra, Mónica, ... y la lista es aún mayor. Y estas son las personas conocidas a través, casi todas, de la magia de twitter. Otras a través de uno u otro blog, pero también gente que ha cobrado más fuerza en mi vida real como personas de esas que ojalá puedas llegar a conocer mejor, como Eva.

Sin duda esto es lo mejor que me ha pasado en 2011: conocer a tantas y tantas personas que han enriquecido mi vida y poder mantener a los amigos de siempre, como Lorenzo, Jorge o Lone, que tanto han contribuido en que este año sea inolvidable para mi. Porque todos me han enseñado cosas, todos me han hecho mejorar de una u otra manera. A todos les debo mucho y de todos quiero acordarme en estos días. A todos y todas quiero enviarles desde aquí un gracias enorme por hacer de este 2011 uno de esos años que guardaré con muchísimo cariño. Más allá de todo lo que me haya pasado, está todo lo que he ha pasado dentro de mi. Porque siento que el Dani que termina este año no es el mismo que lo empezó. Y casi toda la culpa de esto lo tenéis vosotros.

Sólo me queda desear que el 2012 nos siga manteniendo a todos unidos, que sigais en mi día a día y en mi corazón y espero, de alguna forma, haber podido devolver una pequeña parte de todo lo que me habéis dado. Gracias a todos y, aunque sea pronto, que el 2012 que está por llegar nos traiga aún mejores momentos.

PD: Perdón a todos los que no he mencionado, que sois unos cuantos/as, pero la lista sería interminable. Si destacar a una persona más que ha sido importante para mi conocer en este 2011, una tal Marta, pero sobre ella, ya hablaré en otro blog.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Mi particular relato navideño

Premio para quien localice a Dagarín en esta foto
Las nochebuenas en casa de Dagarin siempre han sido tranquilas. No hablo del DagaPiso, que ayer vivió su primera nochebuena, sino de la casa de Dani, la de mis padres, la de toda la vida, porque yo no he conocido a mis padres viviendo en otra casa que no fuera esa. Bueno, unos meses en una casa de alquiler en Fuengirola, donde trabajaba mi padre, pero apenas tengo conciencia de ello porque yo tenía cuatro añitos. Lo recuerdo perfectamente porque fue en esa casa donde viví el mal rato de la muerte de D. Francisco Franco. Recuerdo que, para mi, fue una tragedia porque desperté de la siesta para ver Vicky el Vikingo y no pude verlo: en la tele estaban poniendo cosas de un señor que se había muerto y por su culpa no echaron Vicky. La panzada de llorar que yo me pegué fue antológica. Creo que entonces comenzaron mis tendencias ideológicas rojillas y anti-dictatoriales aunque no fuera consciente.

El caso, que me disperso como siempre, es que en casa de mis padres nunca hemos sido de estar hasta altas horas de la madrugada cantando villancicos, bebiendo y comiendo hasta el infinito y más allá. Desde que tengo uso de razón tomamos los típicos entrantes, escuchamos al Rey (que bueno ayer soltando pullitas a lo Gila sobre su yerno), comemos (Fondue de queso es un clásico en casa, importado por los años de emigrantes a Suiza de mi padres), tomamos turrones y copas mientras contamos unos chistes y sobre la medianoche, cada mochuelo a su olivo.

Como suele suceder en todas las casas, el número de comensales ha ido aumentando y disminuyendo con el paso de los años. Abuelos y abuelas que ya no están, novios y/o parejas que comparten un par de navidades y desaparecen, maridos que se convierten en ex-maridos y tambien dejan libre su sitio en la mesa, sobrinas que llegan para quedarse y que en breve empezarán a traer a sus novios, y un padre que hace ya bastante que no está y al que se le sigue echando de menos cada navidad, por muchos años que pasen. Y a mi particularmente hace ya unos años que me entra una nostalgia un poco rara y acabo cada nochebuena en mi cuarto (anoche por primera vez en el DagaPiso) viendo una comedia romántica tontuela de las que me encantan y con las que normalmente no puedo evitar que se me escape alguna lágrima al final.

Hay quien ve Que Bello es Vivir navidad tras navidad, pero para mí suele ser más clásico ver alguna película de Meg Ryan. Y alterno entre varias, pero las más habituales son Cuando Harry Encontró a Sally y Algo para Recordar. Anoche tocó la segunda. Y volví a disfrutarla, y volví a reírme mucho y volví a emocionarme mucho al final. Y se que es tonto, y se que es absurdo, pero no puedo ni quiero dejar de emocionarme con ese tipo de películas.

Y uno tiene ya treintayonce años y eso del amor que se describe en esas pelis se supone que lo tiene más que superado, pero no puedo evitar pensar que la vida debería ser así, que el sufrimiento y el dolor y los malos ratos al final acaban teniendo un final feliz. Y resulta que, aún siendo de lo más absurdo, sigo creyendo que, como tanto remarcan en Algo para Recordar, cuando conoces a alguien especial, de alguna manera, lo sabes.

Os he hablado varias veces de Sandra, a la que siempre llamo mi ex, ya sabeis: mi relación mas estable, blablabla. Habrán pasado unos 20 años desde que la vi por primera vez. No podría deciros la fecha exacta ni si era verano o invierno, ni siquiera el año en que sucedió, pero si fuese capaz de dibujar podría hacer un cuadro exacto de como fue ese primer encuentro. Lo tengo grabado en mi mente plano a plano, como si se tratase de una secuencia de una película que hubiera visto mil veces, cuando en realidad sólo paso una vez y fue un encuentro de los que se no esperas absolutamente nada y no había motivos para poner la "grabadora mental" en marcha.

Mi hermana me avisó que cuando llegase a mi casa (vivía solo por entonces pero tenía unas cuantas llaves de la casa repartidas) encontraría a una tal Sandra que tenía que hacer unas cosas en el ordenador. Ni idea de quien era y no era la primera vez que había amigas y amigos de mi hermana en casa al llegar yo. Lo de tener ordenador no era tan habitual en aquella época como hoy en día. Recuerdo perfectamente entrar en el cutre-piso y mirar al salón. Al final de la larga mesa de madera negra y horrorosa que ocupaba toda la pared, estaba ella. A contraluz, sólo se adivinaba la silueta de una chica con gafas, media melena recogida atrás con una gomilla y poco más. La saludé, me saludó y me dirigí a darle los dos besos de rigor.

A medida que me acercaba y ya la iba viendo mejor al no tener la luz justo detrás, no me llamó especialmente la atención por nada. Otra amiga de mi hermana, nada que me indicase algo de lo que iba a suceder en los próximos años o que yo dijese "ostras, peacho pivón" ni nada de eso. Pero sin embargo, algo pasó cuando le dí los dos besos. Algo sentí. Sé que suena estúpido, pero os aseguro que 20 años después sigo recordando que algo sentí al dar esos dos besos en las mejillas que no era lo habitual. Soy incapaz de deciros que fue, una especie de pellizco en el estómago, una especie de calor que me subió a la cara, no puedo explicarlo, pero sentí que esa Sandra no era otra amiga más de mi hermana y que hay había algo más.

Y os cuento esto porque en Algo para Recordar se habla mucho de señales, como de flechazos. Y sé que un tipo con treintayonce años está ya muy pasado de vueltas como para andar creyendo en esas estupideces. Pero el problema es que todo lo que os he contado es 100% cierto. No hay nada de fabulación ni de "licencia poética". Se podría decir que viví una de esas señales de las que hablan en las pelis tontas y románticas. Y la cosa, como ya sabéis, se torció con el paso de los años y Sandra ahora es mi ex y no mi mujer ni mi pareja, pero supongo que cuando te pasa una vez, no puedes evitar querer que te vuelva a pasar.

En fin, son reflexiones de un domingo navideño después de haber visto una peli romanticona anoche hasta las 3 de la madrugada. Y se me habrá grabado en el subconsciente. No me hagáis demasiado caso. O si, no se, vosotros sabréis.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Llega la Navidad. Mañana será nochebuena y el Domingo nuestra querida Navidad... ¿ o no? Porque no a todo el mundo le gustan estas fechas, que para gustos los colores. Hay quien odia la Navidad y quien la adora a muerte. Quien parece pasar todo el año esperando estas fiestas con más ganas que su cumpleaños y quien desearía desaparecer del mapa desde que empiezan a cantar los niños de San Ildefonso (o incluso antes) hasta después de Reyes. Porque claro, no olvidemos que también es que aquí tenemos el tema más largo, que no termina el 1 de Enero sino que lo alargamos un poquito más.

Y yo entiendo que haya gente a la que no le guste. Ya se sabe, temas de consumismo excesivo, dinerales gastados en adornos navideños por la administraciones, comilonas, poner buena cara a gente con la que no te apetecería estar sentado en la misma mesa. Pastizal en regalos, además de tener que andar pensando que regalar a según quienes porque se trata de regalos de compromiso en muchos casos. Y las aglomeraciones de gente, y las borracheras... Y eso desde el punto de vista más pragmático, porque es incluso peor para gente que es la primera vez que se reúnen en familia faltando algún ser especialmente querido (para mi ha sido lo más duro cuando me ha tocado) y no paras de acordarte de esa persona o quien está sólo y estas fiestas acentúan su soledad.

Pero también entiendo a la gente que le encanta. Las luces de colores, buscar ilusionados los regalos perfectos para la gente que quieres, reunirte con amigos que hace tiempo que no ves o con compañeros de trabajo con los que no sueles tener mucho trato, la ilusión de la lotería, reunirte con toda la familia, recibir visitas de familiares y/o amigos que habitualmente viven fuera. Incluso si has perdido algún familiar, homenajearlo todos juntos y recordarlo con cariño.

Y yo no me encuentro ni en un extremo ni en el otro, aunque si tuviera que decidir, me quedaría con el segundo grupo. Aunque a veces me queje y me moleste tener que andar buscando regalos que no me convencen o me agobie el consumismo, pero en general me compensa lo bueno. Incluso cuando mis abuelos fueron muriendo y sobre todo cuando pasamos la primera navidad sin mi padre, tuvimos nuestro momento triste pero intentamos por él estar todos reunidos y disfrutar como si estuviera allí, como a él le gustaba.

A todos los que haríais un "Me gusta" en Facebook a la navidad si tuviera página, os deseo que tengáis la mejor Nochebuena y Navidad posibles. Que la disfrutéis, que riais, que gocéis y que la paseis en la mejor compañía. Los que no haríais un "I like", os deseo exactamente lo mismo, porque si os ponéis un poquito, seguro que acabáis cogiéndole el punto y encontrando algunos motivos para disfrutar esta noche. Porque por algo se llamará Nochebuena al 24, ¿no?

Para unos y para otros, ¡¡¡Felices fiestas!!!

jueves, 22 de diciembre de 2011

500 post, ni más ni menos

500 post, ni más ni menos. Este es el que hace esa redonda y bonita cifra en este blog.

Todos esos post me habéis estado acompañando. Muchos se marcharon, otros muchos llegaron y sois muchos los que seguís el blog. Lejos de estadísticas, de cuantos visitantes únicos, cuantos habituales, páginas leidas y cosas así, estáis vosotros. Los que soleis leer esto. Los que comentais en el blog, en twitter, por correo o por Mensaje Directo. Incluso los que comentais directamente conmigo compartiendo unas cervezas o unas copas.

Algunos habrán gustado más o menos, a unos o a otros, pero aquí están. De todo tipo, ya lo sabeis. Personales, tecnológicos, televisivos. Más o menos documentados, con más o menos errores, pero siempre con la mejor intención. Algunos alegres y otros tristes, pero siempre de verdad.

Y espero que sean muchos más, aunque ya sabeis de mi inconstancia. Y si he llegado hasta aquí es por esos ánimos vuestros en los momentos de bajón, por esas conversaciones privadas de las que surgen post, por esos comentarios que enlazan al siguiente post, por esos agradecimientos en público y en privado. Porque eso es lo que da la vida a este blog. VOSOTROS sois la vida de este territorio.

500 post, ni más ni menos. Y 500 millones de gracias a todos vosotros por estar aquí.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi encuentro con Juegaterapia

Acabo de borrar todo lo que llevaba escrito. Me he encontrado con un montón de párrafos contando detalles e historias y no quiero que lo realmente importante quede oculto por uno de mis interminables post y que al final muchos no lleguéis a leerlo (vivimos en la era de las lecturas rápidas, lo sé). Y es que este post es importante porque Juegaterapia y gente como Mónica es importante.

No me preguntéis si Juegaterapia es una asociación, sociedad, ONG o qué es. Hoy por hoy, para mi, Juegaterapia es Mónica, su presidenta y fundadora, la persona que veis en esta foto y a la que tuve la enorme suerte de conocer el lunes. Ella es la vida de esta asociación, la persona a la que se le ocurrió, por casualidad, montar esto de juegaterapia y la que dedica todo el tiempo que puede y más a que esto salga adelante. Y gracias a su trabajo y a que mucha gente creemos que merece la pena, Juegaterapia está llevando alegría cada vez a más niños y sus familiares.

Juegaterapia no se le ocurrió a Mónica para montar una empresa o porque se aburriera en su tiempo libre y quisiera un hobby. No fue fruto de estudios de marketing ni nada similar. Surgió, como suele ocurrir con las grandes cosas, por casualidad. Ella misma fue la primera que donó una consola suya a una Juegaterapia aún no fundada al dar una PSP que tenía en casa al hijo de un compañero que la necesitaba. Y al ver la alegría que había proporcionado un gesto en apariencia tan sencillo, sin pensarlo demasiado empezó a pedir consolas que no utilizasen a compañeros y amigos para entregarlas a niños que las necesitaran. Y poco a poco la bola ha ido creciendo y Juegaterapia ya ha entregado más de 400 consolas en 25 hospitales en toda España. Y todo gracias a Mónica y, por supuesto, a toda la gente que, como Iván, que la acompañó en la entrega de Málaga, le echa una mano y la ayuda en lo que puede. Por supuesto, nadie cobra un euro aquí. Todos creen, creemos (permitidme hablar un poco en primera persona por haber puesto mi granito de arena en esta entrega) en un proyecto que sin duda merece la pena.

Cuando piensas en ONG's y organizaciones de este estilo, a veces te da por dudar si quizás quien está arriba lo ve como una empresa, que tal vez hay algo "oscuro" detrás, que se trata de un negocio y no sólo de algo altruista... pero conocer a Mónica es darte cuenta de que, en el caso de Juegaterapia, no es así. Verla entregada con cada niño y sus padres en el Hospital el lunes, ignorando en cierto modo el recorrido y el acto oficial para centrarse en los chicos, te convencía de que Mónica no estaba allí para salir en ninguna foto, por no contar la tremenda lucha y esfuerzo que supone en algún caso lleva estas consolas a los hospitales. Animándolos a todos, contando algo de su experiencia, explicando el proyecto de juegaterapia y como iba a funcionar en este hospital, que es un caso un tanto particular.  Y por supuesto que tiene que salir en las fotos, hay que tener los pies en la tierra y Mónica los tiene. Y sabe que sin salir en las fotos no puede conseguir que más y más gente conozca Juegaterapia y entregue sus consolas para hacerlas llegar a  los chavales que las necesitan, que es su verdadero objetivo.

Yo no vi en ningún momento en Mónica a "la presidenta de Juegaterapia", yo vi a una persona preocupada por otras personas e intentando ayudarlas. Alguien ilusionado y que cree fervientemente en lo que hace. Sin entender casi nada de videojuegos, como ella misma me contó, si sabe que es importante para los niños que tienen que pasar tanto tiempo hospitalizados y sus familias. Y se notaba en las caras y las sonrisas que dejaba en cada habitación. Y eso que, por los protocolos del hospital, no pudo entregar físicamente las consolas en las habitaciones, pero la ilusión que transmitió y el saber los chicos que podían disponer de ellas, era motivo más que suficiente. Las caras que quedaban cuando salíamos de la habitación no eran las mismas que cuando entrábamos.

Mónica me hizo volver a creer este lunes que hay gente buena que hace cosas que merecen la pena, sin esperar nada a cambio y sin recibir más que una sonrisa y un agradecimiento. No dejéis de colaborar en lo que esté en vuestra mano. Entregando una consola o echando una mano para difundir su labor, su web, su facebook... Ni siquiera tienes que llevarles la consola si no puedes, sólo llama a Envialia y ellos te recogerán la consola y la llevarán a Juegaterapia sin que te cueste nada. Esa consola que tienes arrumbada en un armario y que nunca conectas puede volver a vivir y llevar mucha alegría a quien está pasando un mal trago. Porque a Juegaterapia es joven y con un poquito de ayuda tiene mucha alegría todavía que entregar.

Desde aquí, gracias a Mónica/Juegaterapia, por dejarme participar y por hacerme sentir, con lo poco que he hecho,  que formaba parte de algo tan bonito como Juegaterapia.

El lunes 19 fue un día muy especial para mi: tuve la ocasión de pasar una rato con Mónica Esteban, Presidenta y Fundadora de Juegaterapia. Supongo que todos sabeis de lo que hablo pero por si acaso, podeis echar un vistazo a este post que en su día escribí en el blog de Marta Fernández, con video incluído, cuando en Las Mañanas de Cuatro les hicieron un pequeño reportaje.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Mini-Post: Encuentro Café & Periodismo

Algún día os contaré de donde creo que viene mi admiración por el mundo del periodismo, que se remonta a tiempos de mi ex. Ya sabéis, los más antiguos de este Territorio, que cuando hablo de mi ex no es mi ex-mujer sino mi ex-novia. Y es que aunque he tenido varias relaciones más o menos estables, sólo una la considero mi ex. No fue la primera ni es la última que ha habido ni que habrá, que aún soy joven. El caso es que ella en su momento me llevó a ese mundo del periodismo televisivo, a muy bajo nivel en televisiones locales de Málaga, pero quedé prendado.

Reporterismo de calle sobre todo con muchas ganas y ningún medio (de hecho íbamos muchas veces con la cámara de video de mi padre y, por supuesto, siempre con mi coche). Pero me encandiló ese mundo y es de esas espinitas que se me quedaron clavadas, la de no haberme dedicado al mundo de la television y/o al periodismo. No a nivel de presentación delante de la cámara, sino a eso de investigar, realizar, editar... me encantaba y me sigue encantando verlo y conocer ese mundo.

Por eso en mi TL de twitter hay tantos periodistas, por eso cuando veo los informativos me fijo que noticias se han destacado y como se ha realizado, pero eso también es tema de otro post y este ha rezado en su título que es un mini-post, así que concluyendo: Pasad por este post de mi blog dedicado a Marta Fernández. Si os gusta el periodismo, si pensais estudiarlo, si queréis saber una pequeña parte de lo que se cuece detrás de un informativo, echad un vistazo sobre todo al video.

Son más de dos horas, pero merece la pena, en serio. Tener la oportunidad de escuchar a grandes profesionales hablando del tema es una gozada. La primera hora aproximadamente son una serie de exposiciones y me vais a permitir que destaque dos. La de Marta (no es amor de "fan", es que fue de las mejores con diferencia) y la de Xavier Fortes. Alguna fue bastante más floja, pero como decía mi padre, se dice el pecado pero no el pecador. Luego se abre la charla para hablar con los asistentes y conversar de otros temas. El debate se centra principalmente en el debate twitter/periodismo y es más que interesante porque tienen diferentes puntos de vista sobre como los periodistas deben usar twitter. De nuevo, y no es por ser pesado, ojo a las intervenciones iniciales de Marta en esta segunda parte. Seria y contundente en sus convicciones: Los Trending Topics de Twitter no pueden marcar la escaleta de un informativo. Esa entre otras frases hacen que su intervención sea digna de tener en cuenta.

Pero como os he dicho, todos los aportes son interesantes y si os gusta conocer algo, pasad por el blog de Marta y echad un vistazo al video. Seguro que os gusta. Vale, son dos horas, pero son más interesantes que muchas películas y reconoced que demasiadas veces os quedáis dos horas zapeando delante de la tele sin llegar a ver nada. Dedicad dos horitas a cosas interesantes.

El post en cuestión, pulsando aquí.

Charla organizada por café & periodismo. Enhorabuena por la iniciativa y gracias por compartirla.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El pasado nos persigue... cada vez más

ICloud es el servicio que Apple lanzó con la nueva versión de su Sistema Operativo para dispositivos móviles (iPhone, iPad, iPod...) y que también se integra, más o menos, en Mac OSX Lion y en Windows. La cuestión es que el Tito Steve (D.E.P.), en su afán de facilitarnos la vida y viendo lo contentos que estamos con Google, Dropbox y similares, que nos permiten tener nuestros documentos en la nube, disponibles en cualquier parte, pues ha lanzando su propia nube.

No es la primera vez que lo intenta, ya hizo sus pinitos con MobileMe, pero parece que no fue un intento demasiado afortunado. Años después lo reinventan y todo es mágico. Hago una foto con el iPhone y en segundos está en el iPad, en el iMac, en el Mac Book y hasta en la web. Compro un programa o una canción y lo tengo igualmente en todos los dispositivos. Edito un documento con el iPad mientras voy al trabajo y al llegar a la oficina ya está allí, sin tener que copiarlo. ¿Magia? No, es iCloud. Aquí tenéis un spot con lo que acabo de contar pero en imágenes y con el preciosista estilo Apple.





Y todo es mágico. E instalo iOS5 en mi iPhone y veo que es verdad. Y hago una prueba de una foto para comprobar que se copia al iPad y al iMac. ¡Que guay, que bien funciona, me encanta! Vale, ya puedo borrar la foto de prueba. mmm borrar la foto de prueba mmm ¿Donde está la papelera para tirarla en el iPhone? Ah, bueno, será que hay que borrarla en el iPhoto, en el Mac. mmm. Tampoco. ¿Me estoy volviendo torpe o qué? ¿Donde esta la puta papelera? Nada, entro en la web de iCloud y tampoco.

Venga, recurriremos a la chuleta: San Google bendito que todos los males cura... menos este. ¡No se pueden borrar fotos! Así de duro. Hasta que no hagas otras mil fotos y a esta le toque borrarse seguiré teniendo una foto mía con cara de panoli en la nube. Pero ojo, no en la nube: la nube, el ipad, el iphone, todos los ordenadores que tengo (tenía) sincronizados... Manda narices. Porque si, ya se que se pueden borrar todas. Y eso he hecho, pero tampoco es esa la solución, digo yo. O todo o nada. Que no, vamos, que no cuela.

Y me viene esto a la cabeza por cosas que le han pasado recientemente a una amiga y que te llevan a pensar que eso de tener tantas cosas en internet puede ser un problema o, cuando menos, un incordio. Porque yo no entiendo como no puedo hacer desaparecer una foto mía de donde yo quiera. Me parece tremendo. Y bueno, es "mi nubecita" entre mis dispositivos, pero es que me temo que hay nubes más publicas donde subes cosas, todo el mundo puede acceder a ellas pero tu no puedes borrarla aunque quieras. De hecho, hay servicios de intercambio de archivos que se basan en eso. Subes el archivo y durante 1 mes o el tiempo que sea permanece ahí para que cualquiera que tenga el enlace pueda barjárselo. Y nunca pasa nada, hasta que pasa. Ejemplo.

Eres un hombre(o mujer, es un ejemplo) felizmente casado y que te encanta Apple. Tienes tu iPhone 4S recién comprado y en casa un iPad 2. Como buen friki tienes instaladas las últimas actualizaciones y todo interconectado, porque tu lo vales. Llega la cena de Navidad de empresa (estamos en la época). Feliz como tu sólo, te pones guapo, te vas a comer y, of course, a beber como un cosaco. Para eso te has dejado el coche en casa y te has pillado un taxi, para poder estar a gusto y no preocuparte más que de poder recordar la dirección de tu casa y decírsela al taxista.

Y resulta que en los momentos álgidos que suelen suceder, pues algún gracioso pilla tu iPhone y se dedica a hacerte fotitos comprometidas. Que no digo yo que hagas nada malo, pero todos sabemos que las cosas no siempre son lo que parecen y con dos copas te arrimas más a la compañera esa a la que nunca antes le habías mirado el escote (principalmente porque nunca lleva escote, que el uniforme de la oficina es muy comedido), aunque luego no pasa nada. Pero justo ahí te cazan, arrimado y mirando ese escotazo como si fuera el último par de tetas sobre la faz de la tierra. A la mañana siguiente, resacoso perdido, miras el iPhone y recuerdas vagamente que alguien lo cogió e hizo un par de fotos con él. Les echas un vistazo. Que graciosas, jajaja. Ostras, aquí me pego mucho a Mari-Reme. Voy a borrar esta foto que si no Antoñita-Mari en cuanto la vea se me pone de morros. Y entonces te das cuenta: NO PUEDES BORRARLA. Y no solo del iPhone, es que Antoñita-Mari está encendiendo el iMac para terminar de seleccionar las fotos del bautizo del niño para llevarlas a revelar. Y como le de por entrar en la carpeta de fotos en streaming ahí estoy yo arrimándome. Y no tienes tiempo de hacer 1000 foto iguales para que se borre esa, por no hablar de que tienes que explicar el motivo para tener 1000 fotos iguales ahí.


Por supuesto Apple ya asegura que en la próxima versión de iOS 5, que debería salir a finales de año o principios de 2012, se podrán borrar las fotos que nos interesen. Porque todos tenemos fotos que queremos borrar. Porque todos hemos sentido un ligero pellizco en el estómago cuando alguien, con relativamente poca educación, nos ha cogido el móvil para cotillear las fotos y hemos pensado ¿Borré las que hice cuando.... ? (sustitúyanse los puntos suspensivos por la situación que os venga a la cabeza).

En fin, que la nube está muy bien, pero que tienen que dejarnos que la controlemos nosotros, que no se convierta en algo que nos persiga y que no podamos borrar. Yo esta noche comprobaré si todos los sitios a los que subo fotos y/o documentos me permiten borrarlos. Por lo que pueda pasar, oye, que parece que librarse del pasado va a ser más difícil que de nuestra propia sombra.

lunes, 12 de diciembre de 2011

El retrovisor

Al hilo de lo que publiqué el otro día sobre la bio de Mariah Carey y el tema de no querer hacer ningún cambio en ella, se me fue un poco el hilo y empecé a hablar de mi visión del pasado, pero preferí borrarlo y dejar ese camino para retomarlo en un nuevo post, como este.

Porque comentaba que no me gustaba aquello que escribí y que hoy en día haría mil cambios. Empezando por el más radical: directamente no lo escribiría. Hoy no siento lo que sentía en aquellos meses que dediqué a esa tarea. Hoy no me gusta la música de Mariah Carey del modo que me gustaba a principios/mediados de los 90. Y no hablo de los últimos discos que ha publicado, que sin duda fueron un bajón importante de calidad, sino de aquellas mismas canciones que, hoy en día, ya no me motivarían a dedicarles tanto tiempo.

Sé que esto que voy a decir puede resultar raro, más leyendo los últimos post en los que he tirado mucho de mi pasado y de ciertas emociones mías, pero la verdad es que no me gusta mucho mirar por el retrovisor en la vida. El otro día me comentaba un amigo twittero que se debía escribir sobre lo que se conocía, y tenía razón, aunque también a veces escribir aquí sobre lo que desconoces, al igual que hablar con amigos de un tema en el que eres profano, puede hacerte conocer más sobre lo que sea, sacarte de tus errores y/o reforzarte en tus ideas. El caso es que ese es el motivo por el que para escribir muchos post de este blog miro por mi propio retrovisor, porque si hay algo de lo que puedo hablar sin temor a equivocarme es de mi mismo.

Y si no miro demasiado por ese retrovisor es porque considero que el pasado, pasado está. No se debe mirar demasiado por ese espejito porque entonces no verás todo lo que aún tienes por delante. Y no soy de esas personas a las que les asuste mirar atrás temiendo lo que pueda encontrar. Al igual que en la foto que ilustra este post (por cierto, si: es Marta Fernández en una autofoto que publicó en su twitter y que me encanta), la imagen de mi que devuelve el espejo me gusta, principalmente porque soy yo y no me arrepiento ni me avergüenzo nunca de lo que veo allí (bueno, algunas pintas si, lo confieso). Muchas veces te encuentras en una encrucijada y tienes que elegir entre varios caminos sin saber cual es el correcto. Te guías por tu intuición y confías en los datos que tienes para intentar tomar la mejor decisión. A veces aciertas y a veces no, pero siempre que lo hayas hecho con la mejor de las voluntades nadie, ni tu mismo, podrá reprocharte nada. Si te has equivocado es facil verlo pasado el tiempo. Visto donde te ha llevado un camino es muy sencillo decir (y sobre todo que te digan) que te equivocaste y que debiste tomar la otra opción.  A toro pasado, todo se ve muy fácil.

Por eso nunca me arrepiento de lo que hice, aunque procure mirar poco por el retrovisor. Si en algún momento me he equivocado no me duelen prendas en reconocerlo, pero eso no significa que me arrepienta. De los errores también se aprende. Y eso es lo que procuro siempre: avanzar y aprender, aunque sea a base de tropezones. Por eso no me duele mirar atrás, porque todo lo que veo, mejor o peor, ha servido para llegar donde estoy, para bien y para mal. No está de más echar de vez en cuando un vistazo al retrovisor, pero sin fijar la vista demasiado tiempo en él.

Esa es la gracia de la vida: correr riesgos y probar diferentes caminos. La otra opción es quedarte quieto donde estás. Ahí si que nunca pasará nada, pero que aburrido, ¿no?

viernes, 9 de diciembre de 2011

As time goes by

Ya os hablé el otro día de orden. Y siguiendo ese afán "ordenador" me puse ayer a revisar las carpetas del Mac para borrar duplicados, meter las fotos en iPhoto, asignar caras, nuevas copias de seguridad, revisar documentos antiguos para comprobar si se pueden seguir leyendo... y precisamente en esa tarea me encontré con un agujero negro que me atrapó, me sacó del resto de tareas y me ha traído hasta este post. Apareció un viejo documento de Word con una especie de biografía que escribí hace años sobre Mariah Carey. Más de 15, porque las ultimas referencias son de 1994.

En su momento, cuando Mariah Carey apenas era conocida en España, yo descubrí canciones como If it's over, Vision of Love, Make it Happen, Vanishing... Y me quedé prendado de esa voz que me pareció sublime, muy por encima de la gran "diva" del momento en ese tipo de música que era Whitney Houston, al menos para mi. Y era muy muy difícil conseguir discos suyos entonces, tuve que recurrir a tiendas de Madrid especializadas en importación porque aquí en Málaga no había manera de encontrarlo. Y no recuerdo como los localicé, porque poneos en situación: principios de los años 90: nada de internet, que hoy todo es muy sencillo con Google. En aquella época había que currárselo más.

Y en los discos en lugar de una web había una dirección postal, en este caso de algún lugar que no recuerdo de U.S.A., donde estaba el "club de fans oficial". Y como única opción para localizar información de Mariah, me apunté. Y recibía boletines con información (escritos en papel y que llegaban a mi buzón físico) y una lista de fans de mi zona para poder contactar con ellos, y conocí a algunos españoles. Y por algún extraño motivo, un día se me ocurrió que toda esa información impresa podía convertirse en un documento de Word para guardarlo en el ordenador y que no se perdiera. Y en ello me puse y dio como resultado el tocho que os adjunto en PDF.

Supongo que muchos no entenderán nada de todo esto, porque Mariah Carey ahora es una especie de Sara Montiel americana. Alguien que ha perdido gran parte de sus cualidades y carácter vocales y que ahora es una sombra de lo que fue, pero eso no quita que en su momento fuera una grande. Y veo que lo mismo ha pasado con esta "biografía": el tiempo no se ha portado nada bien con ella. La pongo sólo con fines documentales, no para que la leais. Llena de traducciones de textos en inglés terriblemente hechas y con mis textos de lo más cutres. Por eso rara vez releeo lo que escribo en el blog. No me gusta lo que encuentro cuando lo releeo y siempre pienso que tendría que haber escrito tal o cual cosa, cortar aquí, alargar allí, explicar aquello mejor... Se que no soy bueno, se que mi estilo es pobre y que meto la pata mucho mucho metiéndome en camisa de once varas, pero ahí quedan.

Me he metido una paliza buena arreglando el texto de Mariah Carey que he puesto. Ojo, arreglando sólo a nivel técnico. El cambio de versión de Word no le ha sentado muy bien y las fotos estaban deformadas, aparecían caracteres extraños y cosas así. No he cambiado ni una coma de lo que había escrito, por muy horrible que me pareciera. Y diréis ¿y entonces para que lo arreglas y, si te parece tan malo, porqué no lo corriges? Pues porque hoy puede parecerme horrible, pero en su día no me lo pareció. En su día todo tuvo su explicación, en su día fue el Dani de 1.994 el que escribió esto y el Dani de 2.011 no tiene derecho a cambiarlo. Porque seguro que al Dani de 2.021 tampoco le gustaría lo que hiciera hoy, pero a mi si. Y eso es lo único que me importa, la sensación que me deja en el momento de hacerlo, la satisfacción personal, no el mañana ni el ayer, el ahora.

En aquella época, con mis nulos conocimientos y los escasos medios, pude hacer eso de lo que me sentí muy orgulloso. Os vuelvo a recordar que no había internet. No valía eso de copy&paste para las letras de las canciones, tecleadas a manita por el menda. Bueno, con la ayuda de Sandra, mi novia de aquella época. Y nada de Google para buscar artículos: todos de revistas compradas y/o fotocopiadas. Y nada de Google tampoco para buscar imágenes. Escaneadas con un escaner de mano en escala de grisis, parecido al de la foto. No había más medios.

Y sí, seguramente hoy lo haría mejor, pero también es seguro que no me proporcionaría la misma alegría que me proporcionó en su día cuando por fin pude imprimer estas 50 paginas en la impresora laser monocromo de la oficina y vi como salía aquello creado por mi.


PD: Los pelos como escarpias se me han puesto al encontrar una adaptación de una letra que mi ex escribió para dedicármela tomando como base una canción. Recuerdos impagables que aparecen sin esperarlo en medio de un texto tan pobre. Pero que ñoños llegamos a ser los enamorados.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Algo no funciona bien

No soy un gran seguidor del mundo de la moda ni de las modelos. Las veo en televisión, prensa y vallas pero a no ser que alguna modelo salga en muchos sitios o que tenga algo muy especial no suelo quedarme con sus caras y menos aún con sus nombres. Tampoco son ahora mismo, por lo que a mi me parece, tan superstars y tan conocidas como lo eran en los 90. En los años dorados de Linda Evangelista, Naomi Cambell, Claudia Schiefer o más recientemente Mila Jovovich o Elle McPherson si me quedé con sus nombres y sus caras. También porque en aquella época su presencia era más constante en videoclips, entrevistas, incluso películas. Se las mimaba más y eran, generalmente, mas que la simple imagen que ofrecían.

Para los más jóvenes e incultos del lugar, os pongo unas imágenes de algunas de esas supermodelos. Seáis hombres o mujeres, seguro que reconocéis y apreciáis estas bellezas y estos cuerpos.








No creo que nadie se atreva a decir que ninguna de ellas estaba gorda. Calificativos como Diosa de Ebano o El Cuerpo se aplicaban a estas modelos, que además demostraron, casi todas, tener una enorme inteligencia y saber jugar sus bazas para labrarse un futuro más allá de los años de gloria que sus cuerpos les proporcionasen, conscientes de lo efímera de es profesión de modelos.

Estaba el miércoles viendo el informativo matinal, como cada mañana, antes de salir a trabajar, y me encontré con esta imagen que veis a la derecha, toda una ganadora de un famoso premio internacional de una gran agencia internacional de modelos: Julia Schneider.

No pude evitar sentir miedo y hasta cierta aversión por esa imagen. ¿Todavía sigue considerándose esa delgadez enfermiza como algo bello? ¿Aún sigue reconociéndose eso como algo que mostrar en público y, lo que es peor, como un referente que muchas muchachas van a tomar y al que van a querer parecerse? Me dio mucho miedo.

No pude evitar acordarme de Mónica Martínez y su magnífico libro, contado desde su propia experiencia, de lo duro que llega a ser ese mundo de modelaje. Hubo momentos del libro en los que me emocioné mucho con ella y me indigné con el trato que reciben. Y ella, habiéndolo vivido, es una gran defensora de la salud ante todo, del peligro que estas chicas corren. Y veo a esta modelo y no me trago lo de que es su constitución, como nos venden algunos. Esa chica, aparte de ser una niña, debe comer como mucho una hoja de lechuga al día. Y eso no es sano. Esa chica no es sana, esa chica no deberían exhibirla como modelo de belleza, no debería estar ahí recibiendo un premio y diciendo a cientos, miles de muchachas "así tenéis que ser para triunfar en la moda y/o en la vida".

Porque es una modelo. Y su propio nombre dice bastante: es un modelo a seguir. Y pensaba que con los casos de muertes por anorexia que se han dado y la lucha en algunas pasarelas por mostrar modelos de tallas "normales" habían servido para algo, pero veo que hay gente que no se entera. Algo sigue sin funcionar bien cuando cuerpos así son considerados un canon de belleza. Sobre gustos no hay nada escrito, pero ni la obesidad es buena ni esa delgadez tampoco. Os dejo otra foto suya, para que no penseis que esta foto no la favorece.

PD: Podéis echar un vistazo si queréis a las ganadoras de los últimos años de los premios de esta agencia. 2008, 2009, 2010,... podeis pinchar en el año para ver que siguen premiando ese enfermizo modelo de belleza. Los nombres y la lista completa podéis verlos en esta entrada de la wikipedia. Es casi como visitar la casa del terror.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Orden

Suelo echar un vistazo habitualmente a páginas como ThinkWasabi o ver charlas TED donde te enseñan a mejorar en el trabajo, a optimizar tu tiempo, ser creativo y a disfrutar, en la medida de lo posible, aquello que no tienes más remedio que estar haciendo la mayor parte del tiempo. Curiosamente la idea básica suele ser evitar que tu trabajo sea una continua tortura, hacer frecuentes descansos para evitar la saturación mental y en mantener cierto orden, físico y mental.

Es muy difícil en mi trabajo llevar a la práctica cosas como la técnica Pomodoro o algunas mucho más sencillas como desconectar el teléfono 1 hora para poder terminar cierto trabajo que requiere máxima concentración. Aún así, todo lo que puedo aplicar intento hacerlo. Cosas muy sencillas, como mantener ese orden. No soy una persona que viva en el caos absoluto pero tampoco soy  especialmente ordenado. Sin embargo, si estoy intentando seguir algunos de los consejos, como dedicar los cinco últimos minutos del día a dejar la mesa de trabajo despejada y ordenada, repasar un poco las tareas que se quedan pendientes y dejar un pequeño listado con las tareas importantes a hacer el día siguiente.

Y lo cierto es que esos cinco minutos de organización física y mental me vienen muy bien, como si fuera una pequeña descompresión. A medida que voy colocando cosas en su sitio y cerrando carpetas parece que fuera apagando pequeños interruptores en la cabeza y me ayuda a salir más desconectado y relajado del trabajo. Por no hablar de que es mucho menos traumático llegar por la mañana y encontrar una mesa despejada con cuatro cosas que tienes que hacer en lugar del habitual maremágnum que siempre había sido mi puesto de trabajo.

Y no es extraño del todo porque tengo que confesar un pequeño secreto: me encanta la limpieza doméstica. Sobre todo porque suelo usarlo como terapia cuando tengo lios mentales. Aprovecho que es algo que se hace en soledad, me pongo mi musiquita, trinco los trapos y productos y me pongo a limpiar y ordenar. Y mientras estoy en ello pienso. Y pienso mucho. Mientras abro cajones y tiro cosas que no necesito, voy limpiando mi mente de pensamientos negativos. Voy quitando el polvo de los muebles y reordenando las cosas mientras voy quitando pensamientos que me estorban y colocando en mejores lugares las ideas importantes, las que realmente debo debo tener en presentes.

Es importante el orden. Es importante acabar cada día ordenando la mesa de tu oficina para comenzar el día con las tareas claras y tirando todo aquello que ya no sirve. Mantener en orden la casa y mantener en orden el cerebro. Cuanto polvo se acumula si no te preocupas de ordenarlo. Cuanta basura, cuantas cosas innecesarias. No está de más hacer una pequeña limpieza diaria también en nuestras cabezas y sacar brillo a las cosas que merecen la pena, tirar lo que nos estorba y ver qué merece la pena que sigamos haciendo al día siguiente y qué tareas podemos y/o debemos abandonar.

En esas ando, ordenando el DagaPiso, ordenando el DagaTrabajo, la DagaMente, los DagaBlogs... Orden. Tengo que poner algo más de orden en mi vida.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Los problemas del Cuatro con el Cinco

Salta a la vista, una de las nuevas "apuestas" de Mediaset para las tardes de Cuatro, se ha convertido en la penúltima baja de la cadena, según podemos leer en Vertele. Y digo penúltima porque El comecocos, la otra apuesta para complementar esa franja, lleva un camino similar. Viendo como anda el patio o remonta antes de navidades o lo último que se comerá en Cuatro son los turrones. Y ya le doy margen, que intuyo que debe ser un programa relativamente caro, con 700 personas de público y una gran escenografía.

Y yo que lo siento, en serio, que no es bueno el rumbo que está tomando una cadena que hace un año era ejemplo de innovación en formatos y calidad en muchos terrenos, dentro de su debilidad económica. Y lo siento por toda esa gente que va a las listas del paro. Y por el Sr. Roberto Vilar, que arriesgó mucho por entrar en Mediaset, teniendo que abandonar Land Rober, un programa de éxito en la TVG (la televisión autonómica gallega), y que ahora se encuentra en dique seco a la espera de que lo reubiquen.

Está claro que las cosas no están funcionando como deberían desde que Telecinco se hizo con el control. Las apuestas iniciales no tuvieron el éxito esperado. Ni el retorno de Allá Tú por las tardes ni la vuelta de Fama, con Tania Llasera al frente, tuvieron el éxito esperado. El primero se ha mantenido hasta hace cosa de un mes y el segundo precipitó su final unas cuantas semanas por su baja audiencia.

Diario De... (traído desde Telecinco) y Uno para ganar creo que son las únicas cosas nuevas que han incorporado y que funcionan razonablemente bien. Tras la marcha de El Hormiguero, Tonterías... y REC, Cuatro perdió algunos de sus emblemas importantes. Desde el primer momento pensé que Mediaset iba a mantener ese espíritu diferente que tenía la cadena, pero dejar escapar los programas mencionados antes y los primeros movimientos y trasvases dejaron bastante claras sus intenciones: Reforzar Cuatro desde Telecinco, lo que claramente no ha funcionado. Incluso un formato ya existente en Cuatro como Fama se vio lastrado por el cambio de Paula Vázquez con una cara de Telecinco como Tania Llasera. Y conste que no la critico, no la vi, pero es el sentimiento que percibí, de rechazo por parte de los fieles a Cuatro a todo lo que oliese a Telecinco. Algo así paso con Marta Fernández al ponerse al frente de las Mañanas. Por suerte ahí se mantiene, como ejemplo de que paciencia y buen hacer pueden dar sus frutos y llegar a conquistar a la audiencia.

Y es que, en mi modesta y profana opinión, Telecinco no está sabiendo gestionar Cuatro. Ha fagocitado incluso series como Punta Escarlata o Angel o Demonio, emitiéndolas ella mientras dejaba a Cuatro cada vez más seca de contenidos. No le digas a mamá..., frikiliks, Allá tú, Las noticias de las dos y el último, por ahora, Salta a la vista. Con El Comecocos también en la cuerda floja, queda claro que Telecinco empieza a tener algún problema serio, a pesar de seguir siendo líder de las privadas. Y ojo, que empieza a tener problemas también con la cadena madre (no olvidemos el fiasco de OT y los más recientes de Cheers, Homicidios o esas nuevas "matrimoniadas" de cuyo nombre no puedo ni acordarme). A Telecinco sólo parece funcionarle ultimamente ese mundo del cotilleo, más propio incluso que ajeno, alguna apuesta por series de calidad, que no todas, y los formatos ya consolidados (Aida, Tú sí que vales, Pasapalabra...). Y dentro de ese mundo del "corazón" empieza a tener problemas, con demasiados ojos pendientes de sus movimientos en busca de nuevos casos "La Noria" para lanzarse contra ellos. Además, sólo a Telecinco le funciona ese modelo. Los intentos de llevar ese tipo de televisión a Cuatro se estrellan una y otra vez contra un muro.

No pretendo con esto demonizar de ninguna manera a Mediaset. Si la gente la ve, es porque les gusta y hablamos de una empresa. Tienen que rentabilizar la inversión y emitir espacios que les permita vender bien su publicidad, pero centrándome de nuevo en Cuatro, debe marcar diferencias. En el fondo, creo que es lo que anda haciendo con formatos como El Comecocos (no lo he visto, sólo puedo hablar de oídas y por algunos videos) o Las Noticias de Las 2. Y si algo no funciona, afinarlo. Incluso vender esa poco audiencia y esa constancia con un programa como un signo diferenciador. Que Telecinco sea la "mala" de la película en su lucha por las audiencias y llevando por montera lo de "televisión basura" (ojo, no digo que sea así, es una forma de expresar lo que quiero decir) y que Cuatro sea la buena, la alternativa, la de blanca, "para esa inmensa minoría", como rezaban en La 2. Que la asociación mental que la gente ha hecho entre Telecinco y Cuatro se rompa y pueda encontrar su propio espacio.

No sé, no soy experto, no sé de nada, pero es que últimamente me da que los señores de Mediaset están tan perdidos como cualquiera de nosotros, así que por opinar y dar ideas que no quede.