Y es que el Tito Steve ha sido alguien diferente. Alguien capaz de ver más allá. Y esto ya lo sabíamos, pero el libro nos lo corrobora. Y nos muestra que alguien así tenía que ser diferente en todos los aspectos. Y reconozco que, como jefe, no podría soportarlo. Y seguro que él nunca me hubiera contratado o me hubiera echado a los pocos días, porque su carácter despótico era ampliamente conocido, pero sabía rodearse de gente a quien su desprecio lo motivase, y ya sabéis que yo no soy de esos. Deja muy clara la visión que tenía sobre la gente que debía trabajar en Apple cuando habla del iPod: "Creamos el iPod para nosotros mismos, y cuando estás fabricando algo para ti mismo, o para tu mejor amigo o para tu familia, no vas a conformarte con cualquier chapuza. Si no te entusiasma algo, entonces no vas a dar un paso más de lo necesario." Esa era su idea, rodearse de gente tan apasionada por lo que hacía como él mismo.
Porque a Steve Jobs NUNCA le motivo hacerse multimillonario. Su objetivo no eran los beneficios, aunque tenía muy claro que para lograr su sueño necesitaba dinero, por eso nunca regaló nada. Pero su motivación principal no era ser el más rico del cementerio, su motivación era otra: hacer los mejores productos posibles, dejar huella en el mundo. Y por supuesto que esto no significa que fuese un santo. Celebre es la frase del libro donde Steve dice que va a destruir Android, aunque incompleta. La frase es "Voy a destruir Android porque es un producto robado". Vosotros decidís si las últimas palabras son importantes o no. Yo creo que sí.
Porque además tampoco solía negar su ayuda y precisamente a Larry Page de Google, supuestamente enemigos a muerte, le dio un gran consejo pocos meses antes de morir. Le dijo que se escogiese cinco productos en los que centrarse y se deshiciese del resto, porque lo estaban lastrando. Curiosamente hace unos meses que Google ha comenzado una criba entre sus decenas de productos. Puede ser casualidad, quien sabe. Yo tengo mi opinión, claro.
Pero de nuevo me disperso y os cuento mucho más de lo que quería contar, porque lo que realmente quiero decir es que no perdéis el tiempo si leéis esta biografía. Es un tipo peculiar, odioso casi siempre, enternecedor alguna que otra vez pero siempre lleno de inteligencia. Quizás uno de sus mayores fallos fue confiar demasiado en si mismo y en sus creencias a la hora de luchar contra el cáncer y no dejar a los expertos hacer su trabajo desde el principio. Un tipo del que aprender algunas cosas, sobre todo de valores si queréis triunfar en el trabajo. Valores que él practicó en el trabajo y que le llevaron a ser quien todos conocemos.
Ni de lejos es un santo ni un ídolo, pero sí es un icono y alguien interesante que ha marcado el rumbo de la tecnología en varias épocas. Y su obsesión era dejar la empresa preparada para cuando él no estuviera. En una de sus últimas visitas a la sede de Cupertino, varios empleados y cargos se alegraron al comentar a Steve Jobs que habían vencido a HP en la guerra de los tablets ya que habían abandonado el desarrollo de su sistema. Sin embargo, el Tito Steve no se mostró demasiado contento, preocupado como estaba por lo que sucedería con Apple cuando él no estuviera.
Hewlett y Packard construyeron una gran compañía, y pensaron que la había dejado en buenas manos. Sin embargo, ahora se está viendo desmembrada y destruída. Es trágico. Espero haber dejado un legado más sólido para que eso nunca le ocurra a Apple.
Esas eran sus preocupaciones: Dejar un legado de grandes productos, los mejores según el, y una empresa con firmes cimientos y grandes personas capaces de continuar su trabajo. Ojalá lo haya conseguido y sigamos viendo grandes cosas saliendo de las mentes de Cupertino, aunque nunca será lo mismo sin ese toque mágico de Steve Jobs.










