Me he mudado



Dagarin.com ya no está por aquí... pero todo lo había lo encontrarás ahora en el nuevo y flamante Territorio Dagarin en www.dagarin.es. Para que no tengas que molestarte, yo te llevo hacía allá. Si algo falla y no estás en dagarin.es en unos segundos, pincha aquí.

Seguro que te va a gustar la nueva casa. ¡Recuerda cambiar tus favoritos y tus suscripciones!

miércoles, 27 de julio de 2011

Decepciones con Apple: El León aún no reina

No me queda otra que titular de esta forma un tanto dura este post, pero es que resulta que por primera vez desde hace mas de 3 años que me pasé al mundo Mac, me estoy sitiendo de vuelta al mundo Windows. Y ya os lo he dicho más de una vez: no soy fanboy de nada ni de nadie. Cuando algo me gusta no me importa gritarlo y cuando no, tampoco me importa decirlo. Como siempre, es mi experiencia personal y en este caso sé que me he extendido para intentar contarlo bien. De todas formas, si como ocurre mucho con los análisis de los juegos, no os interesa el detalle, pasad tranquilamente a las conclusiones y punto, pero creo que mi experiencia puede servir quizás a alguien que dude si actualizar o no de Snow Leopard a Lion. Yo en su momento ya dije que estaba muy ilusionado y deseando que llegará, lo dejé por escrito aquí, pero la cosa ha cambiado mucho una vez que lo tengo instalado.

Intro

Hay dos cosas que siempre he admirado de Apple, Mac, iOS, OS X,...: fiabilidad y usabilidad. Y todo eso tiene un precio, por supuesto, en general más elevado que el de cualquier PC hecho a mano. El 90% de la experiencia de usuario se basa en la forma en que nosotros, como seres humanos, nos comunicamos con el ordenador, o el móvil, porque todo esto es extensible al iPhone/iPad. Esa sencillez de uso, ese tener cada cosa en su sitio, ese hacerlo todo sencillo, tenerlo siempre a mano con un click, tecla o pequeño gesto. Fabuloso. Eso es la usabilidad para mi. Que quizás incluso puede costar algo más de trabajo para quien viene del mundo Windows, más acostumbrado a que las cosas sean más enrevesadas y a tener que montar 300 programas para hacer cualquier cosa. En Mac OS X encontrarnos que casi todo el software está ya en el sistema nada más instalarlo y eso nos sorprende.

Pero más aún es la fiabilidad y eso es lo más que más feliz y más admirador me ha hecho de Apple durante estos años. Y cada paso que ha dado Apple era hacia adelante, mayor o menor, pero para avanzar. Hasta ahora, con la llegada del León a nuestros Macs. Por lo menos, a mi iMac, que no ha hecho más que darme quebraderos de cabeza. Y os tengo que contar mi experiencia para que veais a que me refiero.

Mi triste experiencia

Para empezar, en cuanto a usabilidad, no acabo de encontrarme cómodo con los nuevos gestos, las nuevas funciones, el nuevo scroll, el nuevo launchpad.... Y me acostumbraré, pero cada cosa, como exposé, que descubría cuando compré mi primer iMac me alucinaba, me parecía increíblemente bueno y lo echaba de menos en Windows. Ahora, estas mejoras que trae Lion no me acaban de convencer y las veo como que están ahí y TENGO que aprender a usarlas, cuando antes era natural. Pero esto, siendo importante, no es lo más grave. Para empezar porque son temas algo menores y sobre todo porque es algo muy subjetivo. Puede que muchos de vosotros encontréis vital el Launchpad, pero a mi por ahora me sobra. Lo realmente grave es la falta de fiabilidad.

Si algo me enorgullecía de mi iMac es no tener que apagarlo casi nunca y no tener que re-generarlo. No tener que formartearlo desde 0 nunca, a pesar de haber instalado y desinstalado cientos de programas, lo que en Windows hubiera obligado ya sin duda a hacer varias regenaraciones del sistema. Pues tenía la convinción total que este paso a Lion, más aún con la distribución online que ha diseñado el Tito Steve, iba a ser un paseo. Por desgracia, nada más lejos de la realidad.


Tras la lógica tardanza en la descarga del sistema, más que nada por la saturación de los servidores de Apple (cosa lógica y que entiendo) el sistema se instaló. Bien, una media hora, y feliz. Empezaron los encontronazos con el Launchpad, que misteriosamente se cerraba cada dos por tres en cuanto quería mover iconos o lo que fuera. Mis primeros sufrimientos con el nuevo scroll anti-natural, etc... pero no le doy demasiada importancia, hasta el día siguiente. Me da por apagar el iMac y cuando lo arranco la mañana siguiente, no conecta a internet. Extrañado me dispongo a ver que sucede en el panel de preferencias de red y... se queda colgado. Imposible entrar en el panel. Hay ciertos programas que no entran y me doy cuenta que no ha terminado de arrancar el ordenador, que no tengo el reloj arriba a la derecha... Apago el ordenador (del botón, forzando, porque no hay manera de apagarlo desde el menu) y vuelta a empezar. Y el mismo problema. No termina de arrancar y no termina de funcionar.

Y me pongo a intentar averiguar que puede estar pasando y se que con tiempo y una caña hubiera entrado en algunos archivos de sistema a través del terminal o lo que fuera y hubiera acabado echándolo a andar. Pero dado que después casi dos años con este iMac ya tampoco le venía mal una generación desde 0 y aprovechando que ya tenía todas las copias hechas por si hubiera fallado la actualización (2 copias, por cierto: una en Time Machine y otra "a pelo" de mis datos vitales, como fotos y documentos), pues decido reinstalar desde 0. Arranco, formateo, instalo el Lion, instalo iLife'11, realizo todas las actualizaciones disponibles, recupero copias de datos... Lo normal: parte del viernes, todo el sábado y parte del domingo liado. Y bien. la cosa rula rápido ahora y parece otra cosa.

Siguen sin convencerme ciertas cosas, sigo notándolo espeso cuando tienes que cambiar de escritorio (cosa que con Leopard no sucedía) y en otras tareas, pero es la consecuencia de estar a la última en software con un hardware de hace ya un puñado de meses. Sigo pensando que es preocupante que una de las grandes características de Apple, la gratificante experiencia de usuario, se pierda, pero siempre nos quedará la estabilidad de un Mac.

Y dicho esto en mi cabeza, la cosas empiezan a torcerse. Os recuerdo que tenía un ordenador como recién sacado de caja, con sus Mac OSX recién instalado, su iLife'11, su software para la sintonizadora de TV y poco más. Y empiezo a notar cosas raras. Empiezo a ver que el Launchpad se sigue cerrando a menudo cuanto estoy intentando reordenarlo. Empiezo a notar que MissionControl se carga con una pesadez extrema, y eso que solo tengo dos escritorios activos, y principalmente empiezo a notar que hay programas que se cuelgan. Así, a lo loco, como diría el gran @jotabenedi, sin venir a cuento. Está uno organizando y depurando las fotos de estas vacaciones y de repente aparece la bolita multicolor mientras trabajo con el iPhoto y zasca, a tomar viento. O se cierra el programa o tengo que cerrarlo yo a lo bestia. Y parecido con el Chrome, Safari y poco más, porque poco más tengo instalado, pero van fallando, en mayor o menor medida. Y esto ya, para mi, son palabras mayores.

Y como os dije, hay algo básico para mi en Mac: fiabilidad. Llámalo confianza, seguridad, estabilidad... llámalo X. Ya os lo conté en esta entrada. Y esa sensación de seguridad empieza a desaparecerme por momentos a medida que uso mi "nuevo" iMac, este que tiene un León dentro. Y no son solo estos cuelgues, es algo para mi aun peor. Os cuento.

Desconfianza

Como sabréis, tengo un blog dedicado a Marta Fernández. Me encanta como periodista y lo que llego a conocer de ella a través de su twitter. El caso es que su programa es de 12:30 a 14:00 y servidor a esas horas está ganándose el pan con el sudor de su frente. Lo que hago, desde Enero que comenzó, es programarlo con la sintonizadora de TV y cuando llego a casa lo veo tranquilamente. Así paso los anuncios y si alguna cosa no me interesa la puedo pasar (si, a veces sucede, ya sabe mi querida y admirada Marta de sobra que la parte de sucesos si es excesiva me cansa). Además si hay algo especialmente bueno, tengo también la oportunidad de sacar ese trozo y subirlo a Youtube, cosa que he hecho bastantes veces, como puede verse en el blog.

Como os he dicho, desde Enero grabo al programa todos los días de Lunes a Viernes. Y alguna cosa adicional que me da por grabar, como algún documental o serie que no voy a poder ver. Y NUNCA me ha dado ningún problema. Tengo estas grabaciones programadas y me despreocupo. El iMac está en reposo y a la hora u horas en cuestión, se activa la grabación. Y yo llego a mi casa por la noche y veo el programa. Y jamás, repito, JAMÁS, me ha fallado. Es más, la semana que estuve en Dinamarca dejé programadas varias cosas, no solo Las Mañanas de Cuatro cada día. Y al llegar estaba todo perfectamente grabado y listo para ser procesado.Y siempre perfecto... hasta que ha llegado el León a mi vida informática.

Llevo ya dos días sin poder ver Las Mañanas de Cuatro. ¿Qué sucede?, pues ni idea. El lunes sin problemas (por cierto, excelente programa cuasi monográfico sobre la tragedia en Noruega), pero ayer cuando fui a verlo, tenía una grabación de 0 segundos. Sip, como leéis, 0 segundos. Le doy y como podéis imaginar, no hay nada. Le doy a la sintonizadora para ver la tele (una EyeTV Hybrid, no se si lo había dicho) y me dice que no se puede inicializar el dispositivo. Y me quedo a cuadros. Claro, por eso no ha podido grabar. Bueno, pues nada. Vamos a trastear y resulta que simplemente desconectando la sintonizadora (es USB) y volviéndola a conectar funciona. Hago un par de pruebas. Programa un par de cosas, se activa y desactiva bien. Pues vale ha sido un "flato" que le dio por la mañana.

Volvemos a ponerlo todo ok y lo dejo todo listo. Anoche trabajando me vuelven a surgir problemas con iPhoto (por cierto, he metido todas las actualizaciones disponibles tanto para el sistema como para todos los programas) pero bueno, no pasa nada, oiga. Por si moscas y mosquitos, cuando termino apago el sistema (cosa que insisto no solía hacer durante semanas y semanas antes), y hago una prueba con la grabadora. Perfecto. Lo dicho, ha sido un "flato".

¿A que no sabéis lo que me he encontrado hoy cuando a mediodia he mirado en casa si estaba el programa de Marta grabado? Una grabación de 0 segundos y la sintonizadora bloqueada. Y eso ya si que no me gusta. Y no lo digo sólo por perderme Las Mañanas de Cuatro, que siempre puedo recurrir a Internet, sino por esa desconfianza.

Concluyendo

Si por algo no me importa pagar algo más a la hora de comprar un ordenador y tener algo de Apple es porque, durante los ya casi 4 años que llevo en el mundo Mac, no me he cansado de decir que todo funciona bien. No tenía ese miedo que te da siempre Windows de saber si algo iba a salir bien o mal. Nunca sabes, o sabías, en Windows si lo que hoy funciona mañana funcionará, aunque aparentemente no hayas tocado nada. Nunca me fiaba de dejar Windows haciendo algo solo. Siempre me quedaba vigilándolo por si acaso salía alguna pantallita rara y se colgaba. Siempre le daba a grabar 200 veces a cualquier documento mientras lo editaba, "porsiaca".

Todo eso desapareció con Mac. Si quería hacer algo lo hacia, nada de cuelgues (o casi nada, comparado con Windows). Sencillez de uso pero, sobre todo, confianza. Ese saber que si funcionó ayer hoy funcionará. Y dentro de un año seguirá funcionando. Y esta sensación que me está transmitiendo Lion es demasiado parecida a las que me transmite Windows. Ese miedo a ver si cada paso que doy me llevará donde quiero o me hundirá en arenas movedizas. Jamás me dio por revisar las grabaciones de EyeTV para ver si estaban. Sabía que estaban ahí y lo estaban, solo accedía a ellas para verlas. Sin embargo hoy, por primera vez en mucho tiempo, he tenido que comprobar si algo había funcionado en mi Mac. Y no me ha gustado nada, menos aún cuando me he encontrado que NO había funcionado. Pasé al mundo Mac y me enamoré de él para no sentir ese miedo, para saber que todo funcionaría.

Creo que no he visto tanto esta maldita BBOD (BeachBall of Death) en los cerca de 4 años que llevo en Mac como en estos últimos días. Y seguramente me diréis que exagero, que todas las cosas nuevas tienen un tiempo de rodaje, que ya sacarán las actualizaciones, ... pero esas son frases a las que estaba acostumbrado en Windows con sus famosos Service Pack, no en Mac. No me pasó con Leopard, no me paso con Snow Leopard, no me ha pasado en los cambios de los diferentes iOS. Ninguna actualización había resultado tan traumática para mi ni me había dado la impresión de ser un paso atrás. Podía ser un paso mayor o menor, pero siempre adelante.

Y en unos días habrá los correspondientes parches para que todos esos problemas se solucionen. Pero esto no es lo que espero de Apple. Lo espero casi de cualquiera excepto de Apple, a la que pido que me proporcione un producto mucho más acabado, sin estos problemas o con avisos claros que me digan "ojo, que si instalas esto, van a dejar de funcionar tal, tal y tal programa". Eso es lo que espero, y exijo, de Apple. Y lo exijo porque lo pago, porque los productos de Apple no son precisamente gratis, pero no me importa pagar por ellos si obtengo lo que espero.

Leo por ahí las cosas que se dicen de Lion y que casi todo el mundo, la inmensa mayoría, está muy contento con el nuevo sistema. Ojalá lo mío sea una raya en el agua y este berrinche que tengo sea el único que lo está pasando. Y que el Tito Steve me proporcione en breve una solución,

Os aseguro que personalmente me he sentido muy decepcionado y estoy a punto de volver a Snow Leopard, ahora que aún estoy a tiempo, y dejar el León para cuando sea el rey y no este cachorrito que es hoy en día. Y si alguien me pregunta si actualiza, por supuesto le recomendaré que espere unas semanas. Es lo que a mi me ha dado la experiencia, no puedo decir otra cosa.

domingo, 17 de julio de 2011

Cielos de Madrid

Supongo que no soy el único al que le sucede. Vas caminando, en autobús o en coche cada día por tu ciudad, por las mismas calles a menudo, y pocas veces las miras realmente. Solemos andar con la mirada fija en el suelo para no pisar ninguna basura ni tropezarnos con nadie, o pendientes del twitter, los mensajes del móvil o de algún papel importante que tenemos que leer antes de llegar a alguna parte y no nos queda tiempo para ver nuestra propia ciudad.

Cada vez que puedo, intento pasear un poco por mi propia Málaga y levantar la mirada. No hace falta mirar al cielo, basta muchas veces con no mirar al suelo y parece que paseo por una ciudad diferente. Haced ese pequeño ejercicio algún día, si no lo habéis hecho. Salid de vuestra casa cuando no tengais que hacer nada, solo para dar un paseo, y recorred calles por las que soléis pasar habitualmente, pero mirad un poco más hacia arriba, olvidad el suelo un ratito.

Llevo, como bien sabéis, unos días de vacaciones. Esta semana he pasado 3 en Madrid, y aparte de haber descubierto a un auténtico sol de persona, me he dedicado a pasear mirando hacia el cielo y descubriendo cientos de pequeñas joyas tocando el cielo de esa fantástica ciudad. Estatuas que seguro que muchos conocéis porque han salido en decenas de películas, pero también muchos pequeños grabados e incluso arboles en el exterior de una última planta. Puede que muchos madrileños lleguen incluso a sorprenderse con algunas de estas cosas.

Seguro que muchas tienen historia y siento no poder contarlas, pero no las conozco. Solo espero que las disfrutéis. Seguro que gentes como @ireneherrero, @Cris_andina o @achifaifo hubieran hecho un mejor trabajo y ahora las revelarían dándole su particular toque. Si alguna de estas fotos las ven y les duele a los ojos que no les haya hecho algo especial, son libres de cogerlas y retocarlas, o de pedírmela y se la mando. Sea como sea, para bien y para mal, estas fotos son 100% naturales, 100% retoque free. Así salieron. Aquí tenéis la presentación con todas las fotos y la galería completa la podéis ver con más calma en este enlace en flickr.





Dedicado a:
@CarmelaRios, a la que cojo prestada, sin permiso, la inspiración para este post.
@Mrtfernandez, porque inconscientemente me inspiró este tipo de fotos, ella sabe ;)
@Madrid, esa gran ciudad llena de grandes rincones

miércoles, 6 de julio de 2011

Disfrutar el viaje

Vale, os dije que estaba de vacaciones y que os iba a dejar descansar de mis post, pero resulta que este se me ha colado en la cabeza y si no lo suelto no me va a dejar dormir.

Es la madrugada del sábado al domingo, del 2 al 3 de julio, cuando estoy escribiendo esto. Mañana salgo para Copenhague y debería estar durmiendo a estas horas (4:30 de la madrugada) pero el calor y supongo que cierto nerviosismo por el inminente viaje me impiden dormir. Debí tomar esa pastilla fabulosa (natural y que no crea adicción) que me recomendó una amiga, pero siguiendo sus mismos consejos, procuro no tomarlas los fines de semana. Total, que aquí en la cama me da por trincar el iPad y ponerme a navegar un rato. A estas horas poco movimiento hay, así que aprovecho para continuar visitando un antiguo blog que me gusta recorrer de vez en cuando, ese abandonado del que ya os hablé una vez por aquí.

Comencé la visita a eso de las 3 y ya os digo que son bastante mas de las 4. Mucha lectura. Muchos post por descubrir, enlaces a enlaces... Un trabajo titánico que me fascina porque me hace descubrir muchas cosas sobre quien escribió el blog. Y quizás porque tengo reciente el post del otro día sobre Natalia, me he acordado de ella leyendo esto.

Y hay un motivo claro. De Natalia puedo decirlo con seguridad porque la conozco personalmente. Ella persiguió su sueño, sus sueños, y los consiguió. No todos, hay cosas que se quedaron en el camino porque no se puede tener todo en esta vida. Parece que exista una ley divina no escrita en ninguna parte, que fija un límite en cuanto a sueños que puedes alcanzar. Pero lo que sí sé seguro es que disfrutó ese viaje en la búsqueda de sus sueños y sus obsesiones, los consiguiera o no. Porque siempre digo que tan importante es disfrutar el viaje como la meta. Y nos dejó a unos cuantos disfrutar de ese viaje con ella, compartir su emoción, sus alegrías y sus penas. Y vaya si lo disfrutamos y nos alegramos de cada cosa que conseguía.

Sin conocer personalmente a la persona que escribió este blog que he vuelto a visitar, y del que aún me queda mucho por descubrir, percibo algo similar. Percibo búsqueda de sueños, viajes realizados para satisfacer la necesidad de conocer y completar esa obsesión sana. Viajes físicos e intelectuales, de búsqueda de información, un ansia imperiosa de conocimiento. Y al igual que Natalia me transmitía esa alegría y esa emoción, percibo algo muy similar en ese blog. Noto esa alegría de poder compartir cada dato nuevo o cada reflexión que surge al hilo de algún descubrimiento o algo relacionado con esa búsqueda, esa satisfacción de haber llegado a una nueva meta. Me emociono con lo que me cuenta y me transmite.

Y aunque obviamente esas metas y esos logros no son los míos, al igual que los de Natalia tampoco lo eran, no puedo evitar vibrar leyendo esos post, sentir la emoción que sentían al escribirlos. Porque, hay gente capaz de hacerte sentir cosas, de transmitir, de emocionar. Y es en parte una mezcla entre emisor y receptor. Seguramente a mucha gente todo lo que cuento de Natalia le parezca exagerado, aún conociéndola, porque imagino que en parte soy yo el que soy receptivo a emocionarme y vivir sus cosas y no las de otras personas. Y lo mismo con este blog. Posiblemente mucha gente no entenderá por qué me puedo emocionar leyéndolo, pero es parte del encanto de todo esto de vivir y conocer personas: que se crean extraños vínculos inexplicables.

Yo, personalmente, los llamo enlaces filóticos, es mi particular versión de algo que leí en La voz de los muertos, mi personal nombre para esos extraños vínculos que se crean con personas que pueden estar en la otra punta de la galaxia. Y aunque no conozca a ese autor, de alguna forma ese enlace funciona y me hace llegar con total claridad lo que quiso transmitir al escribir esas lineas. Y me encanta perderme por ellas y notar como los enlaces funcionan y me hacen vibrar.

Dedicado a alguien con una especial capacidad para transmitir emociones, aunque no acaba de encontrar un lugar donde hacerlo libremente para hacernos disfrutar. Tu sabes.

domingo, 3 de julio de 2011

De vacaciones

Pues si, bien sea a través de twitter o de este blog, ya sabéis que me piro de vacaciones. Estaré unos días fuera, ya sabéis donde, y por tanto desconectado casi del todo del mundo. Antes de que se me olvide, por si alguien conoce la dirección de mi casa, también sabrá que no se queda vacía y que se quedan un par de dobermans en casa :) Hablando en serio, no me preocupa demasiado comentarlo por aquí porque de verdad que no se queda vacía gracias a mi familia.

El caso es que podría haber dejado unos cuantos post programados para la semana y todo eso, para que no me echéis mucho de menos y tal, pero he preferido que no. Creo que es bueno de vez en cuando descansar y así lo haré. Y así también descansais unos días de mis post. Igualmente desconectaré de twitter. Obviamente no voy a tener el móvil operativo en el extranjero con datos y aunque en casa de mi amigo habrá WI-FI, la idea es pisarla poco y estar en la calle. Posiblemente conectaré con el portátil unos ratos por las noches pero no podré seguir el ritmo habitual, así que ya sabéis: si queréis algo de mi, mejor por E-Mail, todos tenéis mi dirección. Curioso que aunque sea un blog publico, casi os veo a todos como conocidos y muchos hasta amigos.

Creo que me va a sentar bien este tema de desconectar también de Twitter. A ratos pienso que Twitter me da grandes alegrías y grandes quebraderos de cabeza, a partes casi iguales, así que me vendrá bien descansar y replantearme un buen puñado de cosas, desconectar de todo, no solo del trabajo. Es lo que tienen las vacaciones, que tienen que servir para salir de ese bosque en el que solemos estar metidos y verlo desde fuera, con una perspectiva diferente.

No me voy a un convento a meditar, ya lo sabéis bien, pero esa salida de la rutina, hablar con gente diferente, estar en un país diferente, me vendrá bien sin duda. Tengo, como podéis imaginar, muchas ganas. Cuando leais esto estaré en plena vorágine maletil de última hora poniéndome en marcha. No espero pasármelo bien: SÉ que lo voy a pasar muy bien. Os echaré de menos, especialmente a mi familia twittera (Cris, Lore, Yolanda, Marta, TheCucos, tv0n, Donaire, Victor...), pero de vez en cuando pasaré a visitaros y compartir algún muffin, tomar algún brunch o pasear por los canales.

Nos vemos en unos días. Cuando vuelva de Copenhague, o cuando vuelva de Madrid, o de Barcelona, o de donde quiera que viaje, que estas 3 semanas quiero ser un poco como el Tio Matt el viajero :)

Dedicado con todo el cariño a mi querida Twitter-Family

sábado, 2 de julio de 2011

Rinconcitos en la red (IX): FaseExtra

Doble ración de rareza para los rinconcitos en la red de esta semana. Por un lado la hora. Me gusta mantener un cierto orden y con las cosas y mantener algunas tradiciones como los horarios. Ya sabéis que desde hace un tiempo decidí poner las entradas a las 10:00 pero esta semana ha sido un poco rara por el tema pre-vacacional en el trabajo y fuera de el, y no he podido ponerlo a su hora, pero sé que todos/as me entendeis. Al fin y al cabo, tampoco es tema de vida o muerte este blog ni para mi ni para vosotros.

Por otro lado, este rinconcito es un poco como llamar "rinconcito" al restaurante Arzak, porque no se trata de ninguna web perdida de la mano de Dios que no conozca nadie. Se trata de un blog con una trayectoria larga y reconocida, de esos que cualquier jugópata tiene entre sus favoritos, pero como sé que no todos los que me leéis ahora sois jugópatas, pues os lo recomiendo.

Como os digo, lleva ya tiempo y es muy formal. Big Boss casi en solitario lleva adelante este blog (la amiga @lageller lo tiene  casi abandonado, blogueramente hablando) pero aún así no ha día sin un par de post suyos. Lo que para mi hace diferente a este blog es que no se trata de un blog de noticias. Siempre busca la parte friki, la parte divertida, esa viñeta, esa noticia curiosa, ese gadget diferente... Casi siempre relacionado con los videojuegos pero siempre con una mirada diferente. Muchos post cortitos, con apenas poco más de una viñeta, pero algunas curradas como Las habituales "quincenas de Tumblr" o los "sabías que...", que suelen estar a cargo de la amiga LaGeller, así que hay muy pocos últimamente.

Aunque echo de menos muchas veces ese toque de LaGeller que me encanta, BigBoss hace un trabajo estupendo con el blog y es una referencia obligada para todo el que le guste el mundillo de los videojuegos y no solo las traducciones de Kotaku que suelen hacer los miles de blogs que pululan en la web. Los que no lo conozcáis, ya estáis agregándolo a vuestra lista de favoritos a la voz de ya :)

FaseExtra

Dedicado a la amiga @laGeller. Una joya como escritora, a la que extraño mucho en FaseExtra, y otra joya como twittera y persona. 

viernes, 1 de julio de 2011

De iPads y Danones

Ya sabéis que soy un pequeño maestro liendre, que de todo sabe y de nada entiende. Luego me meto en los líos que me meto, que la gente me critica porque dice que hablo sin saber, pero bueno, aquí seguimos. El caso es que entre esas muchas cosas de las que sé pero no entiendo es la publicidad. Me encanta ver anuncios, observar que es lo que pretenden con ellos, como me quieren vender tal o cual cualidad, crear imagen... En su momento me tragué de pe a pa el libro rojo de la publicidad, escrito por el gran Luis Bassat.

Y me siguen interesando las técnicas de la publicidad y el márketing, como cada producto se debe anunciar de forma diferente, como evoluciona incluso la publicidad de cierto tipo de productos desde lo más sencillo a lo más elaborado, etc... Y había dos cosas que el Señor Bassat recalcaba como muy difíciles en la publicidad pero, al mismo tiempo, tremendamente excitantes. Una de ellas era el efecto Actimel. Con esto definía a ese crear una necesidad a la gente para comprar algo que nunca ha existido y que, si me apuráis, puede ser hasta invisible, como en el caso del Actimel.

No es lo mismo vender un detergente en el que tienes que demostrar que es más barato, mejor, más limpio, cunde más, huele mejor... lo que sea para hacerlo mejor a la competencia e incitarte a comprarlo. Pero todo el mundo sabe qué es un detergente y para que sirve. La gente ya necesita detergentes. Pero de repente, estos señores de Danone les da por descubrir unos bacterias especiales que se supone que son muy buenas para nuestro organismo y se dedican a meterlas en botecitos e intentar venderlas. Y un día le llegan a un publicista y le dicen: quiero una campaña para vender L-Caseis a porrillo en todos los supers del mundo.

Y el publicista tiene que empezar a sudar como un loco y plantearse como vende ese bote, como convencer a la gente de que eso esta lleno de millones de Lactobacillus que no solo no puedes ver, sino que además son increiblemente beneficiosos para ti, te van a costar una pasta y no se entiende como la humanidad ha sido capaz de vivir millones de años sin tomar estas bacterias cada mañana. Y tras sudar, temblar y ponerse manos a la obra, muchas veces lo consiguen. Y se consigue el efecto Actimel: crear una necesidad en el público y crear un nuevo producto.

Además, si tienes suerte y lo consigues, logras también otra de las cosas más importantes de la publicidad: que tu marca sea nombre de algo. Por ejemplo, que cuando vayas al super compres Actimel, aunque sea de la marca Hacendado o la que sea, tu compras el Actimel. El ejemplo más claro de toda la vida han sido los "clinex". Tu no sueles comprar tisues de papel, ni pañuelos desechables. Ni siquiera sueles comprar Kleenex, que es la marca. Tu vas y compras "clinex", sean de la marca que sea. Tampoco sueles comprar yogures, compras "danones", aunque sean del DIA. Y esto es francamente difícil de conseguir, y en muchas ocasiones no basta con ser el primero, se tienen que unir muchos elementos que pocas veces pueden calcularse con anterioridad.

Y toda esta historia viene, además de para escribir un post que ya veo que me hasta quedando enorme, porque el otro día leí un estudio (no recuerdo donde) que decía que la gran mayoría de personas que quieren o van a comprarse un tablet, no quiere un tablet, quiere un iPad. Aunque luego estudien o estén planteándose varias opciones de tablets, los llaman iPads. Apple ha conseguido ese difícil punto de que la gente asocie el producto genérico con la marca. Que la gente llame danones a los yogures. Que la gente hable más de los diferentes iPads que de los diferentes tablets, por no hablar de que por supuesto siguen siendo los números uno en ventas de tabletas y, al paso que va la competencia, lo seguirán siendo durante años.

Han logrado, no se si intencionadamente o en parte fruto de la fortuna, el doble efecto de identificar su marca con el producto y el efecto Actimel, crearnos la necesidad de un producto que no teníamos ni la mas remota idea de que queríamos. ¿Visionarios, los mejores publicistas del mundo? no lo se, pero sea lo que sea, está claro que de vez en cuando Apple. Y todos los demás vienen detrás a vendernos sus Actimels, pero por ahora la gente sólo confía en el genuíno Actimel de Danone: el iPad de Apple.