Pues mira tu por donde que hoy me da por escribir sobre este tema. Viene un poco al hilo de algún comentario en la entrada sobre las confianza, donde alguien que dice conocerme afirma que no me fio de nadie. Llevaba tiempo dando vueltas a este post y ahora me he decidido porque, al menos en parte, esto que se dice de mi que no me fio de nadie es bastante cierto en lo referente a las mujeres (en plan pareja, no se me entienda mal).
Con los años, he tenido algunas relaciones mas intensas y alguna que otra novia mas formal. Como novias novias de las de varios años, pues solamente 2. El resto, solo relaciones algo mas intensas de semanas o como mucho algún mes. Y creo que el hecho de no tener desde hace ya algún tiempo ninguna relación viene dado en gran medida por las decepciones y lo mal que lo he llegado a pasar en ests relaciones mas largas. Digo en parte, porque creo que también se debe a la edad. Desde hace tiempo he llegado a la conclusión que tener una pareja es aprender a ceder, como en cualquier convivencia. Tienes que reducir a parte de tu intereses para buscar el interés común de la pareja. No puedes ir pensando solo en ti, tienes que pensar también en tu pareja. Y que la otra parte de la ecuación también sepa ceder y sea capaz de renunciar a parte de sus intereses para hacerte feliz. Precisamente ahora una amiga está pasando por una situación que tiene algo que ver con eso, en que se encuentra (por lo que he entendido), siendo ella la que está dando siempre por el bien de la pareja, buscando la forma de que la relación funcione, mientras que la otra parte está comportándose de una forma mas egoista, pensando solo en su propio interés, en lo que a el le apetece. Y así no funcionan las cosas.
He vivido también esa situación en una relación anterior, en realidad en mas de una, pero en una de estas dos intensas lo viví de una forma muy intensa, sintiendo que era yo el que aportaba todo el interés porque la pareja funcionase. Y esto, entre otras cosas, llevó al fin de la relación. A lo que iba con el tema de la edad es que con los años, uno se va formando, se va acostumbrando a hacer lo que le da la gana cuando le da la gana sin tener que contar con nadie. Si un domingo me apetece quedarme en casa porque llevo la semana muy cansado, pues lo hago. En cambio, si tengo una novio/esposa no puedo pensar solo en mi. Puede que a ella le apetezca aprovechar el soleado domingo que se ha presentado para dar una paseo por el rastro y luego tomar comer en la calle aprovechando el solecito. Tener una pareja es ceder un poco y finalmente salir al rastro aunque no es lo que te apetece, pero lo disfrutas al final igualmente porque estás con tu pareja. Con los años, te cuesta mas acostumbrarte a esas pequeñas concesiones que tienes que hacer en el día a día. O te echas novia pronto, o ya con cierta edad se te hace muy difícil acostumbrarte.
Si a esto le uno que me he llevado demasiadas decepciones con mis parejas, tanto las mas estables como las mas puntuales, pues me encuentro en la situación en la que estoy: Soltero, sin compromiso y con cierto miedo a las relaciones. Aún recuerdo el último comienzo de relación que tuve, hace ya unos meses. Literamente salí corriendo. De repente me entró miedo a volver a comenzar una relación. Volver a empezar a ilusionarme, volver a empezar a tener que cambiar mi ritmo de vida, volver a tener que dejar de bloggear y de jugar con la consola para comenzar algo que la experiencia me ha llevado a pensar que finalmente me conducirá al sufrimiento y a las decepciones.
Respecto a eso de que no soy desconfiado, creo que realmente en esto de las relaciones si que soy muy desconfiado. Los palos que me ha dado la vida me han llevado a no confiarme en este terreno. Me han hecho demasiado daño en este sentido como para volver a entregarme. Soy muy reservado en este sentido. Me entrego a las personas, alguna relación "platónica", por decirlo de alguna manera, pero siempre manteniendo la distancia y, sobre todo, sin comprometerme oficialmente.
Creo que algunos de los que leáis este post me llamaréis cobarde. No podría negarlo, la verdad. Me da miedo volver a comprometerme, volver a entregarme, pero es lo que hay. También es posible que aún no haya aparecido alguien que me haga olvidarme de esos miedos, nunca se pierde la esperanza, pero estando las cosas como están, están bien y me mantienen razonablemente feliz. Mis penas, cuando las hay, vienen por otros lados, y es un aspecto de mi vida que no me preocupa especialmente.
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