El caso es que hace unos años, me afectaban mas algunas cosas. El llanto de alguien conocido, una sonrisa, una queja... creo que poco a poco me voy haciendo emocionalmente algo mas estable y no dejo que me afecten tanto algunas cosas (se que no es la primera vez que lo comento, pero así me siento). Hoy he vivido una situación que hace unos años me hubiera afectado mucho mas de lo que lo ha hecho hoy. No se si por frialdad o por conocer ya demasiado a esa persona, hoy ha habido unas lágrimas que no han llegado a afectarme en absoluto. Se que hay gente mas o menos emocional, que las lágrimas para unas personas son algo mas bien habitual y una forma de liberar tensión, pero lo cierto es que las de hoy no me han conmovido.
Como todo en esta vida, llega un momento en que te haces inmune a ciertas cosas. Es curioso, porque hace un par de días vi otras lágrimas que si me llegaron al corazón y me hicieron conmoverme. Precisamente por surgir de unos ojos de los que creo que es la segunda vez en muchos años que los veo llorar. En ese momento, si te das cuenta que la cosa está realmente muy muy mal. Los de hoy no es la primera, ni la segunda no la vigésimocuarta vez que los veo inundarse de teórico dolor, pero ya han perdido mucho valor para mi. No veo sentido a unas lágrimas tan frecuentes, llegan a perder su efecto preocupante de cara a mi. Han sido tantas veces las que he visto llorar a esa persona que me parece que me he inmunizado, porque se que finalmente pasará y se resolverá solo, independientemente de lo que yo haga o deje de hacer.
Ojo, no digo que se traten de lágrimas de cocodrilo, que no lo eran en absoluto, pero es un poco como el llanto de un bebé. Ellos no tienen mas lenguaje que el corporal, la risa y el llanto. Se mueven por instinto y cuando quieren algo, lloran como único recurso. Cuando algo les duele, lloran, y es realmente difícil saber si lloran simplemente porque les duele un poco la tripa o porque se haya fracturado un brazo con un golpe tonto. Cuando crecemos, creo que las lagrimas, gritos, ira.. los recursos emocionales, debemos aprender a controlarlos y utilizarlos sólo cuando la situación lo requiera. Cuando crecemos, no lloramos porque nos duela la cabeza, pero si llegamos a hacerlo si se nos ha partido el tobillo por una mala caída.
Con las emociones, igual. Creo que parte de madurar consiste en aprender a controlarlas, en saber cuando interiorizarlas y compartirlas con quien realmente nos puede ayudar, o cuando exteriorizarlas de manera desesperada porque no podemos controlarla o como llamamiento a una ayuda desesperada de quien sea. Cuando esas lágrimas se llegan a disparar sin motivo aparente o, aunque el motivo sea realmente grave, las soltamos delante de cualquier persona que no conoce la situación y que no llegamos a explicarselas, empiezan a carecer de valor.
Creo que me gusta la gente mas equilibrada, la que sabe guardar sus problemas personales para cuando está con la gente adecuada o que, ya que muestra esos problemas en forma de lágrimas, es capaz de compartir luego el motivo. Si no, lo único que se consigue es crear una situación incómoda y absurda en la que alguien llora y el resto está a su alrededor sin saber porque, ni que hacer ni como ayudar. Y si encima esa situación se repite con cierta asiduidad, acaba provocando que se "huya" de esas situaciones, intentando ignorar esas lágrimas.
Ya lo dije al principio, creo que me estoy haciendo mas cruel cada vez.
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