Tras unos días bastante Zen, bastante en equilibrio y en paz con el mundo pese a las turbulencias que siempre pasan a nuestro lado, esta noche el Zen se ha ido a tomar por culo. Una última embestida ha hecho naufragar la frágil balsa de paz en la que me movía. Estoy intentando retomar el equilibrio, buscando un punto de apoyo que me vuelva a mostrar donde es arriba y donde es abajo. Y en esta búsqueda, una de las cosas que pienso es que la soledad es buena. Las tempestades me llegan en general del exterior, si no existiesen esas influencias externas, el equilibrio sería mucho mas fácil de mantener.
Hay mucha gente que teme a la soledad, no le gusta quedarse solo, necesita compañía, hablar y comunicarse. Yo realmente no lo necesito. Para mi, la soledad es una bendición. Quizás por eso no tengo novia, porque no necesito esta compañía a todas horas. No me considero sociopata, tengo amigos y amigas a los que quiero mucho, pero a la vez hay demasiadas influencias externas que me desequilibran y desagradan. Y uno no tiene mas remedio que aguantar a veces estas compañías.
Mucha gente no entiende que pase tantas horas jugando con mi consola, conectado frente al ordenador blogeando o viendo páginas, pero es que estos momentos de soledad y calma, de hacer lo que me apetece, de no tener que rendir cuentas a nadie ni estar con quien no me apetece son los que me dan la calma y la vida. Y no me gusta ser una persona muy reflexiva, no paso esas horas profundizando en mi interior ni nada de eso, simplemente vivo, hago lo que me aptece, que normalmente es estar sólo.
La soledad es buena para mi, la noche es mi amiga (por eso suelo dormir pocas horas), me deja estar tranquilo y en paz. Ojalá pudiera escoger estar solo siempre que quiero, pero las circunstancias me lo impiden: el trabajo, la familia... demasiadas veces te ves obligado a no estar solo.
Por suerte, siempre me quedan estos ratos de blogeo tranquilo, de navegar en soledad por internet con la sola compañía de música o un programa absurdo en TV. Estos momentos son en los que realmente vivo.
3 comentarios: