twitter
    Sígueme en Twitter

Sobre porqué no tengo novia

Pues mira tu por donde que hoy me da por escribir sobre este tema. Viene un poco al hilo de algún comentario en la entrada sobre las confianza, donde alguien que dice conocerme afirma que no me fio de nadie. Llevaba tiempo dando vueltas a este post y ahora me he decidido porque, al menos en parte, esto que se dice de mi que no me fio de nadie es bastante cierto en lo referente a las mujeres (en plan pareja, no se me entienda mal).

Con los años, he tenido algunas relaciones mas intensas y alguna que otra novia mas formal. Como novias novias de las de varios años, pues solamente 2. El resto, solo relaciones algo mas intensas de semanas o como mucho algún mes. Y creo que el hecho de no tener desde hace ya algún tiempo ninguna relación viene dado en gran medida por las decepciones y lo mal que lo he llegado a pasar en ests relaciones mas largas. Digo en parte, porque creo que también se debe a la edad. Desde hace tiempo he llegado a la conclusión que tener una pareja es aprender a ceder, como en cualquier convivencia. Tienes que reducir a parte de tu intereses para buscar el interés común de la pareja. No puedes ir pensando solo en ti, tienes que pensar también en tu pareja. Y que la otra parte de la ecuación también sepa ceder y sea capaz de renunciar a parte de sus intereses para hacerte feliz. Precisamente ahora una amiga está pasando por una situación que tiene algo que ver con eso, en que se encuentra (por lo que he entendido), siendo ella la que está dando siempre por el bien de la pareja, buscando la forma de que la relación funcione, mientras que la otra parte está comportándose de una forma mas egoista, pensando solo en su propio interés, en lo que a el le apetece. Y así no funcionan las cosas.

He vivido también esa situación en una relación anterior, en realidad en mas de una, pero en una de estas dos intensas lo viví de una forma muy intensa, sintiendo que era yo el que aportaba todo el interés porque la pareja funcionase. Y esto, entre otras cosas, llevó al fin de la relación. A lo que iba con el tema de la edad es que con los años, uno se va formando, se va acostumbrando a hacer lo que le da la gana cuando le da la gana sin tener que contar con nadie. Si un domingo me apetece quedarme en casa porque llevo la semana muy cansado, pues lo hago. En cambio, si tengo una novio/esposa no puedo pensar solo en mi. Puede que a ella le apetezca aprovechar el soleado domingo que se ha presentado para dar una paseo por el rastro y luego tomar comer en la calle aprovechando el solecito. Tener una pareja es ceder un poco y finalmente salir al rastro aunque no es lo que te apetece, pero lo disfrutas al final igualmente porque estás con tu pareja. Con los años, te cuesta mas acostumbrarte a esas pequeñas concesiones que tienes que hacer en el día a día. O te echas novia pronto, o ya con cierta edad se te hace muy difícil acostumbrarte.

Si a esto le uno que me he llevado demasiadas decepciones con mis parejas, tanto las mas estables como las mas puntuales, pues me encuentro en la situación en la que estoy: Soltero, sin compromiso y con cierto miedo a las relaciones. Aún recuerdo el último comienzo de relación que tuve, hace ya unos meses. Literamente salí corriendo. De repente me entró miedo a volver a comenzar una relación. Volver a empezar a ilusionarme, volver a empezar a tener que cambiar mi ritmo de vida, volver a tener que dejar de bloggear y de jugar con la consola para comenzar algo que la experiencia me ha llevado a pensar que finalmente me conducirá al sufrimiento y a las decepciones.

Respecto a eso de que no soy desconfiado, creo que realmente en esto de las relaciones si que soy muy desconfiado. Los palos que me ha dado la vida me han llevado a no confiarme en este terreno. Me han hecho demasiado daño en este sentido como para volver a entregarme. Soy muy reservado en este sentido. Me entrego a las personas, alguna relación "platónica", por decirlo de alguna manera, pero siempre manteniendo la distancia y, sobre todo, sin comprometerme oficialmente.

Creo que algunos de los que leáis este post me llamaréis cobarde. No podría negarlo, la verdad. Me da miedo volver a comprometerme, volver a entregarme, pero es lo que hay. También es posible que aún no haya aparecido alguien que me haga olvidarme de esos miedos, nunca se pierde la esperanza, pero estando las cosas como están, están bien y me mantienen razonablemente feliz. Mis penas, cuando las hay, vienen por otros lados, y es un aspecto de mi vida que no me preocupa especialmente.

Me gusta Gran Hermano

Pues si, me gusta Gran Hermano. He sido fan y seguidor del programa desde su primera edición. Algunas me han gustado mas, otras menos, algunos concursantes me han caído bien, otros mal... como las personas, como la vida misma.

Anoche estuve viendo Gran Hermano: El reencuentro. Han cogido concursantes de ediciones anteriores y los han metido de nuevo en la casa. No se exactamente de que irá. Por lo que he leído, ni la propia productora lo sabe. Al parecer, lo único que han firmado los participantes es una especie de pre-contrato en el que se dice que esta edición durará entre 10 y 100 días, dependiendo de la respuesta de la audiencia. No se si habrá nominaciones, si habrá expulsados, favoritos... No se sabe nada, todo está, como siempre en Gran Hermano, en manos del público.

Como en todo, hay cosas del programa que me gustan y cosas que no. Por supuesto, el programa se ha ido desvirtuando. Desde la primera edición, donde los concursantes no conocían la repercusión final del programa a nivel mediatico, hasta estas últimas, donde cada vez mas se ve a leguas que muchos de ellos van directamente a dedicarse a la televisión una vez que salgan, hay mucha diferencia. Pero incluso en las ediciones actuales, hay de todo y también se cuela mas de uno auténtico o, al menos, menos falseado.

De todas formas, me resulta graciosa esa habitual queja de que son todos unos falsos que van a por la fama y que no son reales. Y yo pregunto: ¿Quien es 100% real hoy en día en su propia vida? No creo que nadie sea auténtico. Actuamos en el trabajo con los compañeros/as, con nuestras parejas, con nuestros amigos, con nuestra familia. Todos actuamos para caer bien, o mal. Para pasar el tiempo lo mejor posible en el trabajo y para que no nos echen. O con nuestra pareja para no darle un mal rato por algún motivo. Pues estos señores no hacen mas que lo que hacemos nosotros habitualmente en nuestra intimidad pero ellos lo hacen delante de las cámaras y con un fin concreto: 300.000 euros o ganarse la vida en el mundo de la televisión.

Pero bueno, volviendo un poco al tema, anoche sentí que me reencontraba con viejos amigos. Para mi, Gran Hermano existe mientras existe la edición en curso. Una vez que termina, no sigo las idas y venidas de los concursantes si siguen apareciendo por televisión. Y claro, si desaparecen de este mundo(cosa que muchos hacen porque no les interesa la fama), pues menos aún. Anoche aparecieron en la pantalla muchos rostros que, durante meses, fueron parte de mi existencia. Vi sus movidas, amores, desamores, broncas, amistadas.... Formaron parte de mi vida y, como sucede con muchos amigos, desaparecen pasado un tiempo.

Ahora un puñado de ellos han vuelto. Viéndolos como han envejecido, como ellos mismos se sorprenden de ver sus propios videos y recordar su paso por la casa. Algunos los tengo mas frescos porque son de ediciones mas actuales, otros porque no han dejado de aparecer por TV y, quieras que no, los he visto. Sin embargo, algunos no los recordaba en absoluto, pero nada mas verlos vienen muchos recuerdos. Dios, Desiree, la auxiliar de enfermería gallega medio-suiza. Creo que estaba platónicamente enamorado de ella. Con esa voz de camionera pero a la vez ese acento dulce entre francés y gallego. Fué el único Interviú que compré para ver el desnudo de una concursante, jajajaja.

Ahora a todos se les ve mas maduros, mas calmados, aunque habrá que verlos cuando pasen unos días. También, por desgracia, han entrado personajes de esos que pasaron por Gran Hermano para luego dedicarse a pasear sus aventuras y peleas por los platós de televisión. Estos no han terminado de desaparecer nunca y no me gusta volver a verlos por la casa. En cambio Nico, Piero, Ainhoa, Desiree, Gustavo, Bea... Personajes que si me han parecido sinceros desde el primer día y que, para mi, lo demostraron cuando luego no han seguido paseando por Telecinco. Vuelven ahora, no creo que simplemente por hacer caja, aunque nunca se sabe.

Habrá que ver como evolucionan, no se lo que durará, pero me gusta volver a ver a la mayoría de estos "viejos amigos". Y me ha gustado oír a La Milá decir que veremos a otros muchos y descubriremos como les va y que hacen ahora. Ojalá veamos a muchos.

¿Que es el iPad?: El efecto Actimel

Lo siento, chicos/as que disfrutáis mis post personales, porque hoy toca post tecnológico. Ya he dedicado varios post en El Blog del Jugópata a hacer una especie de cobertura en directo sobre el cacharrito en cuestión. Si no tenéis ganas de pasar por allí a leer, os diré como introducción que se trata del nuevo gadget presentado la semana pasada por Apple. Si no acabáis de venir de un viaje relámpago a la luna, seguro que os habéis enterado, porque el evento a trasvasado las barreras de la tecnología y los tecnópatas, como un servidor, para llegar a todos los ámbitos, teniendo cobertura en todo tipo de radios, televisiones y prensa de todos tipo.

En esencia, es el aparato que vemos a la derecha presentado por Steve Jobs, jefazo y dueño y señor de la compañía de la manzana mordida. A primera vista, y es lo que mas se ha dicho, se trata de un iPhone vitaminado, con una pantalla 3 veces mas grande, pero sin funciones de teléfono. Digo a primera vista, porque por desgracia la imagen que ha trascendido es la que acabáis de ver. Y vista esa imagen, es normal pensar eso. Sin ir mas lejos, es lo que yo pensé mientras leía la cobertura que hacía en Applesfera del evento y ver las imágenes que se colgaban. Sin embargo, el domingo por la mañana, viendo la presentación en video, mi percepción cambió bastante.

Hace unos años, cuando leí El Libro Rojo de la Publicidad, de Luis Basatt, hablaba que en publicidad una de las cosas más difíciles era vender un nuevo producto. Y por nuevo no hablaba de un coche nuevo, o unas galletas nuevas, se refería a algo que no había existido nunca. Ponía el ejemplo del Actimel. Os recuerdo que hace unos años no existía el Actimel. De repente, a los señores de Danone les da por inventar una bebida de leche con nosecuantosmil millones de unas bacterias buenas que favorecen a nuestro organismo. En el mercado no hay necesidad de ese producto, nadie estaba en casa esperando "a ver si sacan el actimel". Todo lo contrario. Tenías que convencer a la gente que esa botellita blanca y que valía una pasta era algo bueno y que lo necesitabas para tu vida diaria. No bastaba con comparar tu producto con la competencia y decir que es mejor. Se trataba de crear a la gente esa necesidad de comprar el Actimel. El iPad es el nuevo Actimel tecnológico. No hay nada igual, no lo puedes comparar con nada, es un producto nuevo y tienes que convencer a los consumidores de sus virtudes y sus bondades, crearles esa necesidad.

El principal problema de este artilugio ha sido el hype (como odio la palabra, pero no se me ocurre otra mejor). Las expectativas creadas sobre el, las ansias de que Apple inventara algo radicalmente diferente. Ver un iPhone grande no es lo que esperábamos. Se habló de dos cámaras para hacer fotos y videoconferencias, GPS, tinta electrónica, recargable por energía solar, salidas de vídeo de alta definición.... Todo esto y mucho mas quedó en nada. Quedó en un iPhone grande. Y muchos pensamos: ¿Para que queremos eso?. No es tiene la potencia de un portátil, no tiene la movilidad de un teléfono, no tiene nada realmente innovador. ¿Pero que timo es este?.

Pues es que Apple no ha querido crear un ordenador nuevo, ni un iPod, ni un teléfono. Lo que Apple ha creado es un concepto nuevo. Creo que la mejor forma de entenderlo es ver este fragmento de la presentación.





Esta imagen de Steve Jobs sentado en un cómodo sofá es mucho mas acertada que verlo como el nuevo Moises bajando las tablas de los Diez Mandamientos. La idea es tener este aparato en las manos como si se tratase de un libro, un album de fotos, una pantalla para navegar por internet. Su fuerza está en sus 10 horas de batería, sus 30 días en espera y su ligereza. Es el complemento perfecto para echar un vistazo al correo cuando ya te has metido en la cama y ya no vas a encender el ordenador (sobremesa o portátil). Es el gadget perfecto para ver las fotos de tu viaje a Tanzania en familia. No tienes que encender el ordenador, no tiene que estar todo el mundo sentado frente a la TV pendiente de la pantalla. Es la experiencia digital mas parecida a contemplar un album de fotos real. Os aseguro que se lo dejo a mi madre (que a sus mas de 70 años no es capaz de manejar la TV mas alla de los botones de cambiar canal y subir/bajar volumen) y es capaz de ponerse a ver todas las fotos sin que le explique mas de medio minuto que con un dedo pasa de un lado a otro. Y creo que hasta sería capaz de encenderlo, que solo tiene que desbloquearse al estilo iPhone.

El concepto no es un ordenador ni un móvil, es algo diferente. Es ese marco de fotos que pones en casa para que vayan pasando las fotografías de la boda y, cuando te apetece, lo coges para leer el correo, mirar algo por internet o que todo el mundo pueda ver las fotos. No es mas que eso. No hay que buscarle utilidad para trabajar: no la tiene. Vale, tiene algunos programas para presentaciones, pero solo para un uso puntual, no es esa su utilidad. Es algo nuevo e impresionante. He de reconocer que yo mismo no le veo utilidad al Kindle, el lector de libros electrónico de Amazon, y sin embargo está vendiendo como churros. No sirve mas que pare leer libros, punto y final. Esto va un paso mas alla, porque permite eso pero unas cuantas cosas mas.

El problema ha sido que esperábamos la potencia de un ordenador metida en un tablet, y no es que Apple no haya podido hacerlo, es que simplemente ha hecho otra cosa que nadie esperaba. Si funcionará o no, es otro cantar. Yo ahí no entro. No es que sea el aparato que mas me apetezca comprar ahora mismo en mi vida, pero no se si el concepto llegará a la gente y finalmente tenga su trocito de mercado.

Confianza confirmada

Corto post hoy, solo para dos cosas. Primero, confirmar que por ahora la confianza depositada en cierta persona sigue intacta, ya que se ha comprobado que lo que yo temía que podía haber ocurrido, finalmente no ha sido así, de lo cual me alegro mucho.

Por otro lado, aprovechar para animaros de nuevo a comentar pero, por favor, dad razonamientos. Al post de ayer alguien publicó un escueto "Estás muy equivocado". Me hubiera gustado que nos explicará en que está el error. Si no se debe confiar nunca en las personas, si hay que ser mas confiado, si no hay que decepcionarse.... no se, es que no se a que se refería con ese estás equivocado. Por supuesto, a lo que yo me refería acerca de esa posible decepción no podía referirse, ya que se trata de algo muy muy personal que nadie conoce excepto yo.

Comentad, no os cortéis, aunque no estéis de acuerdo con lo que escribo, pero siempre con respeto y, sobre todo, dándonos argumentos. Es una manera de que todos aprendamos de todos.

Confianza

Será que empecé joven a trabajar, pero el caso es que las cosas que aprendí en mi primer trabajo me han marcado de por vida. Las recuerdo frecuentemente, como pudisteis ver hace unos días en mi anterior post sobre Montse. Hoy tengo en mente una conversación que recuerdo perfectamente, como si hubiera ocurrido ayer mismo. Recuerdo el coche en que íbamos y recuerdo por donde estábamos pasando. En aquella ocasión, hablando sobre problemas personales y laborales, otro compañero me dijo una frase que me marco:

Tu problema es que confías en la gente hasta que te demuestra lo contrario. El mío es el contrario, no me fio de nadie.

Ni un extremo ni otro, ni confianza extrema ni desconfianza total. Hay que buscar el punto intermedio. Hay que observar a la gente, conocerla y darles un margen de confianza, aunque no un cheque en blanco.

En estos días me he acordado de esta frase por una conversación que he mantenido con esa nueva y sorprendente amiga de la que os he hablado en alguna ocasión. De nuevo, me ha demostrado la capacidad que tiene para conocer a la gente, como es capaz de, con pocas conversaciones, calar a las buenas y malas personas. Ha conocido a una persona a la que yo conocí hace unos años y que, durante un buen puñado de meses, me tuvo bastante engañado, pensando que era alguien divertido y buena persona, cuando en realidad era un falso y bastante mala persona. A mi me pudo engañar durante un buen tiempo, pero ella lo ha calado en menos de una semana. Impresionante.

Esto, unido a otra cosa que ha sucedido esta tarde, me hace recordar que soy una persona demasiado confiada. Pese a los años, los palos y las decepciones que me he llevado (que han sido muchos), sigo igual. Sigo entregando mi confianza con demasiada facilidad a las personas, y sigo llevándome palos. Lo que puede que haya ocurrido hoy no sería un gran palo, porque aún no me había confiado demasiado, pero si se confirman mis temores, si sería una nueva demostración de que sigo sin aprender.

Sigo sin acabar de conocer a las personas, sigo confiándome demasiado a los demás. Tengo que aprender a ver mas allá de lo que la gente dice, valorar sus actos y aprender que la confianza es algo que debe ganarse con el tiempo. Ojalá lo consiga y, sobre todo, ojalá lo que pienso que ha ocurrido hoy no haya ocurrido realmente y haya otra explicación, que aún es posible.

¿Veis? Sigo confiando en la gente, en que no me llevaré la "decepción".