No sé quizás es culpa mía y por eso estoy aquí solo y sin pareja porque lo normal es compartir en una relación de pareja hasta la rúcula que se queda entre los dientes (entenderéis esto dentro de un rato) pero yo creo que en toda relación es necesaria una pizca de intimidad, que no se puede uno convertir en un extra de la otra parte o formar un conjunto inseparable. Y creo que en parte esto del Facebook es un comienzo que luego debe llegar, a mi modestísimo entender, incluso a las cuentas bancarias.
A ver, pongo como ejemplo Facebook por ser algo muy común, pero extendible a todo lo informático: twitter, messenger, SMS y, sobre todo, correo. ¿Vuestra pareja puede hurgar libremente en vuestros correos electrónicos? Vale, es una muestra de confianza que te cagas, las quieres hasta el infinito y más allá y no tienes nada que ocultarle. Ni ella a ti, porque os queréis mucho, como la trucha al trucho. Pero ¿de verdad no hay nada que ocultar? Hablamos de correos o redes sociales.
Esa amiga del curro con la que tenéis un cachondeo importante, sin ningún tipo de malicia, pero que un día le da por mandarte un DM al Twitter diciendo que lo pasó muy bien contigo ayer y que hay que repetir. Que lo que hiciste fue sólo echar una partida al Scrabble con los iPhones a través del GameCenter y punto, pero así dicho la cosa queda regular, que Twitter es muy traicionero, y hay que andar con explicaciones, cosa que te ahorras si tu señora esposa o novia no lee tus cosas, que al fin y al cabo son tuyas.
Esa amiga del curro con la que tenéis un cachondeo importante, sin ningún tipo de malicia, pero que un día le da por mandarte un DM al Twitter diciendo que lo pasó muy bien contigo ayer y que hay que repetir. Que lo que hiciste fue sólo echar una partida al Scrabble con los iPhones a través del GameCenter y punto, pero así dicho la cosa queda regular, que Twitter es muy traicionero, y hay que andar con explicaciones, cosa que te ahorras si tu señora esposa o novia no lee tus cosas, que al fin y al cabo son tuyas.
Voy con otro ejemplo más práctico. Esposo friki total de StarWars. Ha salido la edición mega-coleccionista con 18 BD y una estatua de Yoda a tamaño natural donde guardar los discos y que habla cada vez que te acercas. El "problema" es que sólo la venden en un pueblo recóndito de Oklahoma. Vale una pasta indecente, más unos indecentes portes desde Oklahoma a Bollullos del Condado. Pero a ti te da igual. Te recuerdo que lo quieres como la trucha al trucho, así que para celebrar vuestro primer aniversario de boda decides regalárselo. Obviamente contactas con Oklahoma vía mail, que es más barato que una conferencia. Problema: el accede a tu cuenta y tachán, pilla un correo donde se entera y a tomar viento fresco la mega-sorpresa. Cachis.
Y con esto vamos al siguiente punto: hay que pagarla. Pero claro, os queréis tanto tanto y lo vuestro es tan para siempre que sólo tenéis una cuenta bancaria de donde salen los gastos y tarjetas asociadas a esa cuenta. Llega la hora de pagar a la tienda y al segundo tu querido esposo recibe un SMS diciendo "edición megacoleccionista+Yoda tamaño natural abonado. Cargo: una pasta indecente". Igualmente se entera.
En fin, que todo esto me lleva a la misma conclusión a la que he llegado siempre. Por mucho que queramos a nuestra pareja, creo que una parcelita de intimidad no viene nada mal. Un poder cotillear y contar cosas a mi amigo que vive en Copenhague sin que se entere nadie, un poder sorprender, un poquito de independencia... que hay veces que ves parejas que no sabes si son una pareja o un cuerpo con dos cabezas. Dos cabezas que, además, piensan exactamente igual. Un poquito de por favor.
Y para suavizar este tochaco, os dejo unos videos que encontré el otro día navegando por YouTube. Se trata de una miniserie llamada Perestroika y estos pequeños videoblogs me han parecido geniales. Viendo el primero entendereis lo de la rúcula del principio. "Jose es un tío de ensalada. Le pega mogollón pedir una de rúcula, mogollón". Espero que os gusten tanto como a mi.

